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Lavamos, pelamos y cortamos en rodajas las zanahorias.
Las cocemos en agua con un poco de sal hasta que estén tiernas pero no demasiado blandas y una vez semicocidas las escurrimos.
En una sartén derretimos la mantequilla y añadimos la miel, la mostaza, la sal, la pimienta y las dos cucharadas de cebolla finamente picada.
Cocinamos todo hasta que esté tierno (entre 3 y 5 minutos).
Añadimos esta salsa a las zanahorias, dejamos que dé un hervor todo el conjunto durante unos 2 minutos, espolvoreamos con el perejil y servimos.
Generalmente se sirve como guarnición de carnes asadas tanto a la plancha como al horno.
Las zanahorias son unas hortalizas de raíz que contienen mayor cantidad de hidratos de carbono que otras verduras, y en las que está presente el azúcar "sacarosa", de ahí que tengan un ligero sabor dulce. Además, son muy buena fuente de carotenoides, en contreto de betacaroteno o provitamina A, que en nuestro organismo se transforma en vitamina A conforme éste lo necesita y que posee una acción antioxidante.
También suministran minerales y fibra, si bien se las considera astringentes. Cocinadas de este modo, como guarnición, junto con miel, mantequilla y diversos condimentos, resulta exquisita.
Es una receta adecuada para todas las edades pero, en caso de diabetes e hipertrigliceridemia, deberá tenerse en cuenta su aporte de azúcares sencillos, principalmente debidos a la miel (rica en fructosa y glucosa). Quienes tienen alteraciones digestivas, pueden no tolerarla, debido a que la receta lleva mostaza y a que la miel, en algunas personas da lugar a acidez.
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