Saltar el menú de navegación e ir al contenido
Secciones dentro de este canal: Alimentación
Formatos dentro de este canal: Alimentación
Cocemos los huevos en agua durante 10 minutos, dejamos enfriar, los pelamos, cortamos en octavos (en ocho gajos como si fuese una mandarina) y reservamos.
Pelamos y picamos finamente la cebolla en brunoise (picadito en cuadraditos pequeños).
Fundimos la margarina en una cazuela, añadimos la cebolla y freímos 5 minutos, sin que se dore a fuego suave.
Añadimos la harina, removemos, dejamos dorar levemente y vertemos la leche caliente.
Sazonamos con sal, pimienta y nuez moscada y cocemos hasta que espese, añadimos el jamón picado y el queso rallado, mezclando de manera que quede una masa homogénea.
Pasamos los trozos de huevos por la masa de bechamel y dejamos que se enfríen formando croquetas.
Una vez enfriadas y compactas con el huevo dentro las pasamos por huevo batido y pan rallado.
Freímos en abundante aceite caliente y de pocas en pocas para que no se enfríe el aceite y así no se nos revienten en la sartén.
Una vez fritas, las sacamos a un plato con papel de cocina a escurrir.
Ya escurridas las ponemos en una fuente y servimos calientes.
Los fritos son unos aperitivos o entrantes muy tradicionales y de gran fama en nuestro país. Es este caso, se trata de una receta de croquetas que incluye huevo, jamón y queso, alimentos de origen animal, ricos en proteínas de alto valor biológico, que también aportan grasas, vitaminas y minerales como el hierro o el calcio.
La salsa bechamel, elemento principal de los fritos, proporciona una consistencia y sabor suaves y exquisitos. La bechamel, elaborada con harina, mantequilla o margarina y aceite de oliva, los enriquece, desde el punto de vista nutricional, en energía procedente de hidratos de carbono complejos y grasas respectivamente.
Las croquetas y otros fritos similares, resultan bastante calóricos, por lo que se recomienda un consumo ocasional y en cantidades moderadas. Por su composición nutricional, son adecuados para todas las edades, pero no para personas con exceso de peso o que deben restringir la cantidad de grasas de su alimentación por motivos de salud, ni para quienes sufren de alteraciones digestivas y piedras en vesícula biliar o colelitiasis.
¿Te gusta esta receta pero tienes algún truco para hacerla mejor?
Puedes enviarnos tus trucos, tanto en texto como en vídeo, y los publicaremos en esta página.
Si lo prefieres, también puedes enviarnos tu versión de esta receta. ¡Seguro que con tu ayuda la podemos mejorar!
En EROSKI CONSUMER nos tomamos muy en serio la privacidad de tus datos, aviso legal. © Fundación EROSKI