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Generalmente los berros ya suelen venir bastante limpios. Si es así, únicamente les quitaremos los tallos más gordos y las hojas que estén feas.
En una cazuela ponemos a sofreír la cebolla picada, durante cinco minutos, hasta que vaya quedando blanca, removiéndola de vez en cuando. Cuando empiece a coger color, añadimos los berros, tapamos y dejamos cocer durante cinco minutos, tiempo en el que estos deben ablandarse.
Mientras tanto rallamos y exprimimos la naranja y lo añadimos todo a la cazuela, junto con el caldo de verduras, que podemos hacer cociendo unas cuantas verduras (puerro, cebolla, zanahoria, apio, judías verdes...) en un litro de agua, o bien podemos utilizar un cubito disuelto en 4 tazas de agua.
Volvemos a tapar y dejamos que siga hirviendo, a fuego moderado, durante otros 15 minutos.
Retiramos del fuego y lo pasamos por la batidora, triturando bien la crema. Si se quiere que quede más fina, la pasamos a continuación por el colador chino (colador de forma cónica).
A continuación disolvemos las dos cucharaditas de harina de maíz en la nata líquida, añadimos a la cazuela y mezclamos bien con la crema de berros.
Dejamos que dé un hervor y servimos caliente, acompañado si queremos de unos costrones de pan frito.
Esta crema resulta un plato muy nutritivo por la variedad de ingredientes que incluye. Los berros son hortalizas que aportan una buena cantidad de fibra y vitaminas, entre las que destacan el ácido fólico, la vitamina C y el betacaroteno, estas dos últimas con acción antioxidante.
La cebolla no puede faltar en la cocina diaria, ya que los compuestos de azufre, que le otorgan su olor característico, tienen propiedades anticancerígenas. La naranja, también aporta vitamina C, de acción antioxidante.
La nata enriquece el plato en grasas, sobre todo saturadas, aportando además una cantidad considerable de colesterol. Es además rica en vitamina A y vitamina D.
Las grasas saturadas no se recomiendan cuando hay problemas cardiovasculares o factores de riesgo como la hipercolesterolemia, por lo que en dichas situaciones, conviene sustituir la nata de la receta por igual cantidad de queso blanco desnatado.
Por otro lado, esta crema de berros no contiene fuente alguna de gluten, por lo que las personas con celiaquía pueden degustarla sin ningún problema.
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