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En una sartén con un poco de aceite de oliva sofreímos la cebolla picada en juliana (tiras finas) y el ajo cortado en filetitos.
Cuando estén las hortalizas a medio cocinar, incorporamos el tomate cortado en cuadritos y el repollo cortado en tiras, y cocinamos el conjunto a fuego lento hasta que el repollo se ablande.
Removemos la verdura y esperamos que se cocine por completo.
Cortamos la carne en cuadritos y la sofreímos con un poco de aceite de oliva a fuego rápido.
Espolvoreamos una pizca de pimienta, una pizca de comino y media cucharadita de sal.
Mezclamos la verdura con la carne y servimos caliente.
Podemos acompañar con arroz cocido o con una rica ensalada de lechuga y cebolleta.
En los últimos años, el cerdo carga con la mala fama de ser un alimento graso y especialmente rico en colesterol. Esta idea, tan extendida entre los consumidores está muy alejada de la realidad.
Las distintas partes del cerdo (chuleta, costillas, paleta, pierna, solomillo, lomo) aportan entre 60 y 80 miligramos de colesterol por cada 100 gramos, un nivel más bajo incluso que el de algunas partes de la canal del cordero y de la vaca.
Además, el lomo de cerdo, el alimento utilizado en esta receta es, junto con el solomillo, la parte de la canal más magra, con una proporción grasa casi similar al lomo de ternera. Asimismo, la carne de cerdo destaca por su contenido en proteínas de alto valor biológico, unos 18-20 g por 100 g de producto, y de vitaminas del grupo B, especialmente tiamina o B1 y B12.
Elaborado de una manera sencilla, tal y como indica la receta, y combinado con verduras, este plato puede formar parte de todos los segmentos de población.
La col o repollo es una verdura típica de los meses invernales. Aporta muy pocas calorías y abundan en su composición compuestos sulfurados con capacidad antioxidante, al igual que la vitamina C, nutriente que también contiene, y fibra. Los compuestos azufrados les confieren el olor tan particular que desprende el repollo durante la cocción.
Puede resultar un plato fuerte para quienes padecen de estómago delicado, para los niños y los ancianos; en parte porque el repollo puede resultar flatulento y por el toque picante que le dan los chiles.
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