Saltar el menú de navegación e ir al contenido
Secciones dentro de este canal: Alimentación
Formatos dentro de este canal: Alimentación
Para elaborar la masa procedemos de la siguiente manera:
En un bol echamos la harina, la sal, el polvo de almendra, el azúcar, la esencia de vainilla y la levadura.
Mezclamos todo, agregamos la mantequilla y amasamos bien.
Añadimos el huevo y hacemos una masa compacta.
Dejamos reposar una hora dentro del frigorífico y envuelto en papel celofán.
Untamos el molde de pastel vasco con mantequilla y azúcar.
Estiramos la mitad de la pasta y ponemos en el molde por la base y los bordes hasta arriba de éstos. Nos ayudamos con las manos para apretar la masa contra el molde. Después, disponemos la mermelada fría sobre el fondo.
Estiramos la otra mitad de la pasta con la que cubriremos el pastel. Colocamos cuidadosamente y unimos las dos partes.
Pintamos con yema de huevo batida el pastel y luego horneamos durante 45 minutos a 150 ºC.
Una vez cocinada la tarta la dejamos reposar durante una hora y la consumimos fría o templada.
Dulce tentación que convierte al pastel vasco, al igual que la mayoría de pasteles y tartas, en un alimento energético, dado el componente calórico de sus ingredientes: grasa a expensas de la mantequilla y las almendras e hidratos de carbono complejos, abundantes en la harina e hidratos de carbono simples, nutriente que destaca en el azúcar y en la mermelada.
Si este postre acompaña a una comida ligera, puede resultar como el alimento que aporte la energía extra necesaria para seguir con la actividad diaria.
Si por el contrario se toma después de una comida generosa, el pastel vasco, por su composición, además de aumentar las calorías de la dieta, va a hacer que la digestión sea más larga, con el consiguiente malestar que provoca un estómago muy lleno.
A pesar de que postres como este son un deleite para el paladar, se aconseja consumirlos de manera ocasional y siempre en cantidades razonables.
Conviene recordar que el azúcar y los dulces producen elevaciones bruscas de los niveles de azúcar (glucosa) en sangre con caídas rápidas, por lo que su consumo está desaconsejado en caso de padecer diabetes (se puede sustituir el azúcar por edulcorante acalórico).
Para aquellas personas que sufren de inapetencia o de desnutrición, puede ser una opción interesante ya que en poco volumen se están aportando gran cantidad de calorías.
En EROSKI CONSUMER nos tomamos muy en serio la privacidad de tus datos, aviso legal. © Fundación EROSKI