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4 raciones de solomillo de ternera.
4 cucharaditas de pimienta verde fresca.
1 cucharada de margarina.
1 cucharada de aceite de oliva.
200 ml de nata para cocinar.
1 copa de brandy.
Sal.
Patatas cocidas.
Verduritas cocidas para la guarnición.
Incrustamos la pimienta verde en el solomillo.
Cocinamos al estilo plancha, pero en una sartén con una cucharada de margarina y otra cucharada de aceite de oliva.
Vuelta y vuelta, al gusto del comensal.
Retiramos los solomillos de la sartén, desglasamos, es decir, aprovechamos los jugos que se han quedado en la sartén, y añadimos un poco de brandy y la nata líquida. Dejamos que reduzca, ponemos a punto de sal (si quedase muy espeso añadimos un poco de agua templada).
Colamos la salsa y acompañamos el solomillo con unas patatitas cocidas y luego salteadas en la sartén, y verduritas.
Es un plato muy sencillo de elaborar y si los ingredientes son de calidad, el éxito entre los comensales está asegurado.
El solomillo es una de las partes de la canal del animal con más proteínas y menos grasas, aunque hay que tener en cuenta la manera de cocinarlo.
En este caso, el plato se enriquece en grasa saturada, colesterol y calorías al añadir la nata (el alcohol del brandy se evapora con el calor).
Si se desea tomar un plato más saludable se puede optar por degustar el solomillo a la pimienta verde cocinado a la brasa o a la plancha, sobre todo en caso de exceso de peso o de dislipemias (colesterol y triglicéridos elevados).
Para los más pequeños y para aquellos que tengan el estómago delicado se aconseja prescindir de las especias.
Las patatas y las verduritas de la guarnición aportan al plato hidratos de carbono y vitaminas, minerales y fibra, respectivamente.
Para equilibrar el menú, la mejor opción es tomar primero un buen plato de ensalada variada vegetal o de verduras.
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