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Pelamos las remolachas y las cortamos en trozos pequeños.
En una cazuela ponemos el aceite a calentar, y añadimos la cebolla cortada en juliana (en tiras finas), los ajos picados y el puerro en rodajas.
Sofreímos la verdura a fuego medio hasta que se ablande, aproximadamente 10 minutos.
Añadimos a las verduras, la remolacha y el caldo de ave, la sal, la pimienta y el azúcar.
Dejamos que hierva el conjunto y que se cocine hasta que se ablanden las remolachas, unos 20 minutos.
Una vez cocidas, trituramos con la batidora la sopa y la colamos a través de un colador fino, apretando los sólidos con una espátula o con cuchara de madera contra las paredes del colador.
Una vez colada al sopa, añadimos la nata y removemos enérgicamente hasta que tome consistencia la sopa y la damos un hervor durante un minuto.
Ponemos a punto de sal y acompañamos de unos panes fritos aparte, para que cada uno se sirva los que quiera.
Las sopas vegetales constituyen una forma sugerente de probar los distintos alimentos.
En la mayoría de los casos, las sopas de verduras son agradables si se toman tanto frías como calientes, por lo que se pueden adecuar a la estación del año en la que nos encontremos.
Servida bien fría es ideal para despertar el apetito tras una jornada calurosa, hidrata y puede servir de cóctel vitamínico para compensar los excesos dietéticos tras una comida o una cena copiosa.
En los duros días de invierno, una sopa de remolacha caliente, sacia y entona el estómago, es fácil de digerir y contribuyen a hidratar nuestro organismo.
Además, todas las sopas vegetales se pueden definir como un plato revitalizante dada la concentración de vitaminas y minerales.
En este caso, la remolacha destaca por su contenido en ácido fólico, vitaminas B1, B2, B3 y B6, y así mismo son buena fuente de potasio, magnesio y yodo.
La cebolla, el puerro y el ajo coinciden en su composición en su contendio en compuestos azufrados, con demostrados beneficios antioxidantes.
Las sopas resultan una alternativa interesante para que quienes tienen dificultades de masticación se beneficien de las propiedades nutritivas de estas hortalizas.
Si se omite la nata, esta receta resulta más adecuada en caso de exceso de peso.
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