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Cortamos el pollo en ocho partes (muslos, contra muslos, mitad de pechugas y pechugas con las alas).
so Sazonamos con sal y pimienta y lo doramos en una cazuela con un poco de aceite.
Una vez dorado, lo sacamos de la cazuela y lo reservamos.
En la misma cazuela donde hemos dorado el pollo incorporamos la cebolla cortada en cuadraditos y el diente de ajo picado.
Pochamos (cocinar a fuego suave y tapado hasta que se ablande) durante unos minutos, agregamos los pimientos, la berenjena y el calabacín (todo cortado en cuadrados) y cocinamos a fuego suave durante 40 minutos más aproximadamente.
Añadimos el tomate frito y dejamos que se rehoge el conjunto. Agregamos en el pisto el pollo para que se termine de cocinar durante 20 minutos más.
El pollo es una de las carnes que menor cantidad de grasa contiene, siempre y cuando no se coma la piel. Así mismo, es una de las carnes más consumidas y aceptadas por el público en general, dada su textura más blanda que otras y su delicado sabor. Al ser una carne de sabor suave, combina muy bien con todo tipo de alimentos. Combinado con pisto, es un plato adecuado para todas las edades, en especial para los más pequeños a quienes, con frecuencia, se ofrece la pechuga de pollo siempre empanada. Con esta receta, el pollo resulta especialmente jugoso. Es un plato rico en proteínas de calidad, hierro de fácil absorción, vitaminas del grupo B y en otros minerales como el potasio, que procede de las verduras. Estas también aportan fibra que mejora el tránsito intestinal. Quienes por motivos de salud tienen que controlar la grasa o las calorías de su dieta, es aconsejable que hagan algunas modificaciones en la receta: quitar la piel del pollo antes de su cocinado y moderar la cantidad de aceite.
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