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Troceamos las zanahorias y las cocemos en una cazuela con tapa especial para microondas con seis cucharadas de agua y un poco de sal durante cinco minutos a 780W o potencia similar.
Limpiamos las espinacas y las cocemos. En distintas cazuelas cocemos los guisantes y terminamos de cocer las zanahorias, todo por separado.
Batimos los huevos con la leche y condimentamos con sal y nuez moscada recién rallada.
Mezclamos las espinacas con una tercera parte del preparado de leche y huevos. Hacemos lo mismo con las zanahorias y con los guisantes.
Hecho esto, engrasamos con un poco de mantequilla o de aceite un molde rectangular de cristal o de Pirex de unos 28 cm. de largo.
Cubrimos el fondo con la mezcla de espinacas y lo dejamos cocer en el microondas durante dos minutos a 780W o potencia similar.
A continuación, sacamos del microondas y vertemos encima la mezcla de zanahorias. Tapamos con papel transparente y cocinamos en el microondas durante cuatro minutos a 450W.
Retiramos el papel transparente y cubrimos con la mezcla de los guisantes, tapamos de nuevo con papel transparente y cocinamos durante seis minutos a 450W.
Se desmolda cuando está templado y se sirve acompañado de bechamel triturada con zanahorias cocidas o se deja enfriar y se acompaña de mayonesa.
Las espinacas, las zanahorias y los guisantes son vegetales de bajo valor calórico, naturalmente ricos en ácido fólico, vitamina C y beta-caroteno o provitamina A (las dos últimas de acción antioxidante) y en magnesio y potasio. Así mismo, su aporte de fibra mejora el tránsito intestinal, lo que previene o mejora el estreñimiento. La bechamel o mayonesa de acompañamiento y las yemas de la receta base, incrementan las calorías y el contenido graso (sobre todo de grasas saturadas), de colesterol y de vitaminas liposolubles A y D. El huevo entero suministra proteínas de alto valor biológico, grasas y colesterol, lecitina, vitaminas A y D, vitaminas del grupo B y minerales como el hierro, que complementan y enriquecen en nutrientes a este plato. Por este motivo, conviene que de primero se escoja un plato ligero como ensalada o verduras de elaboración sencilla, o bien, cremas de verduras, etc. Es una receta adecuada para todos los grupos de edad, y si se sustituye la bechamel o la mayonesa por otro tipo de salsas no grasas, pueden incluirla en su dieta personas que quieren controlar su peso o que deben restringir las grasas de su alimentación. Por último, debido al aporte de oxalatos de las espinacas, deberán moderar su consumo las personas que tienen piedras o cálculos de riñón de oxalato.
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