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Ponemos al fuego una cazuela que sirva para el horno (generalmente se utiliza cazuela de barro para asados) con el aceite y cuando esté caliente salteamos en ella las cebollas y ajos, todo picado muy fino.
Cuando las hortalizas estén sofritas, añadimos las piernas de cabrito (con unos cortes que faciliten posteriormente su asado interior) y volteamos hasta que se doren, durante unos minutos.
A continuación añadimos el azafrán, el pimentón, el laurel, la sal y el vino.
Removemos el conjunto, bajamos la intensidad del fuego y dejamos hasta que la salsa se reduzca un poco.
Encendemos el horno y cuando esté a 180 ºC, introducimos la cazuela y asamos durante 50 minutos.
Durante este tiempo, con una cuchara, rociamos el cordero con la salsa, vigilando que no se reduzca demasiado, en cuyo caso se puede agregar un poco de agua caliente.
Unos minutos antes de sacar el cabrito del horno, ponemos en un cazo la miel y el vinagre y mezclamos en el fuego, removiendo constantemente. Dejamos reducir un poco la salsa hasta que quede bien ligada y de consistencia melosa.
Rociamos el cordero con la salsa y dejamos en el horno unos 10 minutos más.
Troceamos y acompañamos con unas patatas fritas y luego las terminamos de cocinar en el horno con el jugo del cabrito. Se sirve aparte una ensalada de lechuga y cebolleta.
El cabrito es una de las carnes más grasas, por lo que cocinado al horno es un acierto dietético y gastronómico, con el fin de obtener un plato exquisito y no tan graso, ya que no precisa apenas grasa de adicción para su cocinado. La mayor cantidad de grasa del cabrito es visceral (alrededor de las vísceras) y subcutánea (debajo de la piel). Así, parte de la grasa que recubre las chuletas y las costillas, se puede retirar fácilmente antes o después del cocinado. De esta manera, se reduce considerablemente el aporte de grasa saturada, colesterol y calorías y se puede seguir disfrutando de este manjar, suculento para quienes tienen especial afinidad por el consumo de carne. En general, tendemos a abusar de la proteína y la grasa animal, por lo que platos como éste, se sugiere consumirlos esporádicamente, y combinados con vegetales, son una opción saludable. Así, con un primer plato de ensalada o verdura y fruta de postre, se consigue equilibrar el menú. Esta receta, es adecuada para personas de todas las edades, y una oferta alternativa para que los más pequeños prueben los alimentos preparados de manera diferente a la fritura o el rebozado, tan habitual en esas edades. A pesar de ser un plato más calórico, consumido esporádicamente y siendo comedido en la cantidad, no representa mayor inconveniente en cualquier caso, salvo para quienes padecen trastornos digestivos (hernia de hiato, dispepsia, gastritis, úlcera), pues la carne grasa no les suele sentar bien.
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