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Ponemos a calentar el aceite, junto a la margarina en una sartén y cuando todavía no esté muy caliente, añadimos el orégano y sofreímos unos segundos.
A continuación añadimos el vino blanco, dejando que se evapore el vino.
Por último añadimos el vaso de agua, el vaso de nata para cocinar y la sal al gusto.
Dejamos consumir la salsa a la mitad hasta que tenga un poco de consistencia.
Esta salsa es ideal para acompañar pescados de roca asados o cocinados a la plancha.
Sugerente salsa que combina a la perfección con alimentos de sabores suaves como pescados blancos, carne de pollo o de pavo, de manera que da un toque diferente al plato. La mayoría de las salsas resultan calóricas desde el punto de vista dietético, y se aconseja consumirlas con moderación para no incrementar en exceso las calorías de la dieta. Algo similar ocurre con la salsa de orégano, donde abundan los ingredientes grasos como el aceite, la margarina o la nata. Por este motivo, su consumo no es muy acertado en caso de que se sigan dietas de adelgazamiento o de control de grasas. Esta salsa en concreto se puede aligerar si se omite la nata, o se sustituye por leche desnatada, y se utiliza un poco de harina para ligar la salsa.
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