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Cocemos los huevos en agua hirviendo con un poco de sal y un chorrito de vinagre durante 10 minutos, enfriamos y pelamos.
Freímos la cebolla picada en la mantequilla derretida con 2 cucharadas de aceite de oliva y, antes de que tome color, incorporamos y rehogamos la harina.
Vertemos poco a poco y batiendo la leche caliente a la harina con la mantequilla.
Removemos hasta que adquiera la consistencia deseada (espesa) y ponemos a punto de sal y nuez moscada.
Troceamos en cuartos los huevos duros picados.
Sobre una bandeja colocamos los huevos troceados y cubrimos con la salsa bechamel cada trozo de huevo.
Dejamos enfriar, formamos croquetas, pasamos por huevo batido y pan rallado y freímos en abundante aceite caliente.
Una vez fritas, las sacamos a una bandeja con papel de cocina para escurrir el aceite sobrante.
Servimos calientes.
Las croquetas son uno de los platos mejor aceptados entre la población infantil, aunque al ser fáciles de masticar, se incluyen con frecuencia en los menús de las personas mayores. Se pueden preparar con infinidad de alimentos, como el jamón o el huevo, las verduras o los pescados, y son un recurso estupendo para aprovechar restos de comidas. En función de los ingredientes que utilicemos aportarán mayor o menor cantidad de proteínas, vitaminas, etc.
El ingrediente estrella de esta receta es el huevo, por lo que el contenido del plato en proteínas de excelente valor biológico está asegurado. De hecho, las proteínas del huevo se consideran las más completas, ya que contienen todos los aminoácidos esenciales. La mala fama que ha tenido el huevo por su elevado aporte de colesterol ha hecho que el consumo de este alimento se redujera notablemente. No obstante, los estudios realizados sobre esto han demostrado que el colesterol del huevo no influye en el nivel sanguíneo de colesterol tanto como se pensaba.
El consumo de huevos está recomendado para las personas de todas las edades, ya que aporta minerales como hierro, cinc, selenio y fósforo y es una buena fuente de vitaminas A, D y E. Gracias a la leche, las croquetas también son fuente de calcio, necesario para el buen desarrollo de los huesos.
La cantidad de aceite que requiere este alimento para freírse es bastante elevada, por lo que las personas que deban controlar su peso no deben abusar de este tipo de platos. Para reducir el contenido en grasa se puede sustituir la leche entera por desnatada y poner las croquetas una vez fritas en papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.
Una guarnición de verdura o ensalada aporta la fibra de la que carece este plato.
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