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Lavamos las acelgas y los canónigos. Pelamos y troceamos en cubos pequeños la calabaza.
Cocemos la verdura en 2 litros de agua hirviendo junto con un chorrito de aceite, el diente de ajo y la mitad de la cebolla.
Una vez cocida la verdura (transcurrida media hora hirviendo) sacamos del fuego la cazuela, quitamos la cebolla de la sopa e introducimos la batidora, triturando la verdura en el caldo de cocción. Si se cocina al vapor o en la olla, el tiempo de cocción se reduce notablemente, y las pérdidas nutritivas son menores.
Una vez tengamos el caldo de verduras con la verdura triturada, la colamos para que nos quede más fina.
Volvemos a colocar la cazuela con el caldo de verduras al fuego y cuando comience a hervir añadimos la pasta para sopas dejando que cueza hasta que lista la sopa (unos 10 minutos).
Ponemos a punto de sal y pimienta la sopa y ya está lista para comer.
Servimos caliente.
Una reconfortante y apetecible sopa que al estar elaborada principalmente con verduras resulta saludable y ligera. Cualquier receta es apropiada para aprovechar las ventajas que tiene para la salud el consumo de verduras, bien sea en forma de plato principal o como guarnición de otros alimentos. El escaso valor calórico de los vegetales los hace muy apropiados para incluir en las dietas de adelgazamiento, y por su magnífico aporte de fibra su ingesta beneficia a las personas que padecen estreñimiento. Las verduras que se incluyen en esta sopa son ricas en vitaminas y sustancias antioxidantes, que ejercen un efecto protector frente a la acción de los radicales libres. Las acelgas y los canónigos destacan por su contenido en ácido fólico, una vitamina que reduce el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares y que es imprescindible para evitar malformaciones en el feto como la espina bífida. Junto con la calabaza enriquecen el caldo en betacarotenos o provitamina A, de acción antioxidante y que en el organismo interviene en el mantenimiento de la salud de la piel y la vista. La pasta es fuente de hidratos de carbono que son la principal fuente de energía de las células. Su consumo se recomienda a las personas que realizan actividades deportivas o que tienen un trabajo de gran desgaste, tanto físico como mental.
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