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Sofreímos la cebolla picada en brounoisse (picadito fino) en un poco de aceite.
Agregamos las acelgas y espinacas limpias y troceadas de forma gruesa y dejamos unos pocos minutos a fuego lento.
Finalmente agregamos las nueces, la sal y las hierbas, removemos unos minutos y posteriormente retiramos del fuego.
Mezclamos con la quinoa cocida.
Abrimos la calabaza por la parte de arriba, quitamos las semillas y la pulpa más fibrosa del interior.
Rellenamos la cavidad con la preparación anterior, cerramos con la tapa de la propia calabaza y horneamos a 180°C durante unos 45 minutos hasta que la calabaza esté tierna. El tiempo dependerá del tamaño de la calabaza.
Servimos a la mesa aprovechando la calabaza como si fuese una sopera.
La ingesta de verduras puede llegar a ser aburrida si habitualmente se toman cocidas y aliñadas con un poco de aceite. Con esta receta hacemos del consumo de estos saludables alimentos toda una fiesta en la mesa, ya que se aprovecha la característica forma de la calabaza para ofrecer un plato atractivo con el que dar variedad a la dieta. La cremosa pulpa de la calabaza proporciona junto con las demás verduras un relleno delicioso y lleno de vitaminas, entre las que destacan los betacarotenos de la calabaza, de acción antioxidante, y el ácido fólico de las acelgas y las espinacas. Las personas que padecen estreñimiento se beneficiarán del contenido en fibra del plato, ya que ésta contribuye a regular el tránsito intestinal. Por su aporte de purinas las espinacas deben tomarse con moderación en caso de hiperuricemia o gota. Tanto las acelgas como las espinacas muestran un contenido elevado de oxalatos, por lo que no se aconsejan si se padecen cálculos renales de este tipo. La quinoa proporciona hidratos de carbono y proteínas vegetales que enriquecen el valor nutricional del plato. Estos pequeños granos son fuente de vitaminas (C, E, B1, B2 y niacina) y minerales (calcio, hierro, fósforo y magnesio) y además al no contener gluten puede incluirse en la dieta de los celíacos. Las nueces contribuyen a proteger la salud del corazón por su excelente aporte de grasas insaturadas, que disminuyen el colesterol de la sangre. Las personas que padecen insuficiencia renal no pueden pasar por alto el elevado contenido en potasio y fósforo de los frutos secos, minerales que deben moderar en su alimentación.
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