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1 col lombarda mediana.
1 cebolla mediana.
1 diente de ajo.
1 1/2 litro de caldo de carne o de ave.
200 gramos de queso parmesano.
3 cucharadas de aceite de oliva.
1 cucharada sopera de mantequilla.
Pimienta negra recién molida.
Nuez moscada recién rallada.
Sal.
En una cazuela calentamos el aceite y la mantequilla y rehogamos la cebolla picada hasta que esté transparente, sin que tome color.
Añadimos el ajo picado y rehogamos brevemente.
A continuación, agregamos la lombarda cortada en juliana fina y rehogamos para que se mezcle bien con el aceite, la cebolla y el ajo.
Incorporamos el caldo y llevamos a ebullición, bajamos el fuego y cocemos hasta que la lombarda esté tierna.
Una vez cocida la lombarda, introducimos la batidora en la cazuela fuera del fuego y trituramos hasta conseguir una crema fina.
Pasamos por el colador chino hasta conseguir una crema sin tropiezos. Ponemos el punto de sazonamiento (sal, pimienta negra y nuez moscada).
Si la crema quedase excesivamente espesa, añadimos más caldo hasta conseguir la consistencia deseada.
Servimos en tazas sin asas y en el último momento, añadimos una láminas muy finas de queso parmesano y, si se quiere, unos picatostes de pan frito.
La combinación de la lombarda y el queso nos ofrece un plato reconfortante de agradable sabor y lleno de nutrientes, además de atractivo por el característico color morado de esta verdura. La crema que se prepara en esta receta destaca por su alto contenido en sustancias antioxidantes, como los compuestos sulfurosos de la cebolla y la lombarda y las antocianinas, responsables del color de la lombarda. Estas sustancias ejercen un efecto protector frente a la acción de los radicales libres, implicados en el desarrollo de las enfermedades degenerativas y tumorales. El queso enriquece el plato en proteínas y grasas, que al ser en mayor parte saturadas hacen que este alimento deba tomarse con moderación en caso de hipercolesterolemia. Los lácteos, especialmente el queso, son una magnífica fuente de calcio, mineral indispensable en la formación de los huesos y que contribuye a prevenir la osteoporosis. El queso aporta además otros minerales como fósforo y sodio, que debe tenerse en cuenta si se padece hipertensión. Destaca también su contenido en vitamina A, que en el organismo contribuye a mantener el buen estado de la piel y la vista. El contenido calórico del queso es bastante elevado, por lo que puede prescindirse de él o añadirlo en poca cantidad en caso de sobrepeso.
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