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Pelamos y troceamos los mangos.
Trituramos al carne del mango junto con el zumo de naranja con la batidora, hasta formar un puré fino.
Remojamos las hojas de gelatina en agua fría. Una vez reblandecidas las escurrimos y las disolvemos en 6 cucharadas de agua bien caliente.
Mezclamos la gelatina disuelta con el puré de mango.
Añadimos el yogur endulzado con azúcar.
Batimos con la batidora hasta conseguir una mezcla homogénea.
Batimos las claras a punto de nieve e incorporamos cuidadosamente a la mezcla.
Colocamos la espuma de mango en los vasos o copas que vayamos a utilizar a la hora del servicio e introducimos a la nevera hasta que se endurezca la espuma y adquiera una consistencia firme.
Cuando vayamos a servir podemos decorar con unos trocitos de mango fresco y nata montada.
La espuma de mango es un postre original y refrescante elaborado a partir de una fruta tropical generalmente poco consumida o incluso desconocida. Es un plato con un aporte calórico no muy alto, ya que aunque en su elaboración se utiliza clara de huevo y yogur, su componente principal es el mango, fruta que como la gran mayoría se caracteriza por su alto contenido en agua, aunque destaca en ella también la presencia de azúcares. El mango es una fruta rica en vitaminas antioxidantes como la A y la C, lo que unido a la vitamina C que también aporta el zumo de naranja, convierten a este postre en un plato muy interesante desde el punto de vista nutricional. Aunque no está recomendado en caso de diarrea o en aquellas personas con alergia a la caseína (proteína presente en la clara de huevo), la espuma de mango es un postre que puede ser consumido por todo el mundo siendo especialmente apetitoso en los días de verano.
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