Saltar el menú de navegación e ir al contenido
Secciones dentro de este canal: Alimentación
Formatos dentro de este canal: Alimentación
En una cazuela con agua fría justo para cubrir el maíz, introducimos el maíz y ponemos al fuego.
Cuando comience a hervir dejamos que cueza durante 2 minutos y dejamos que se temple en el propio agua.
Escurrimos el maíz del agua de cocción y colocamos en una cazuela junto con la leche y la cebolla. Con la batidora, trituramos hasta que se haya formado un líquido suave.
Ponemos la sopa en la cazuela al fuego y llevamos a ebullición a fuego medio durante 5 minutos, sazonamos al gusto y espolvoreamos un poco de perejil picado.
Servimos acompañando la sopa con las gambas peladas y ligeramente sofritas en una sartén con una cucharada de aceite de oliva y sal.
La sopa de maíz constituye un plato bastante original, puesto que presenta un modo de consumir maíz diferente al habitual que generalmente es formando parte de ensaladas. Es un alimento que destaca por la notable cantidad de hidratos de carbono que contiene y es uno de los cereales más importantes en la dieta de quienes padecen de celiaquía ya que no contiene gluten. Por otro lado, su importante contenido en fibra ayuda a incrementar la sensación de saciedad y contribuye a prevenir o combatir el estreñimiento. La presencia de leche aporta al plato proteínas de buena calidad, además de vitaminas y diferentes minerales. El contenido en proteínas de la sopa se ve incrementado por la presencia de gambas. Aunque su contenido de colesterol y de purinas es relativamente alto, hay que tener en cuenta que normalmente a la hora de elaborar un plato, las cantidades que se utilizan de estos alimentos no son excesivamente altas. Si bien, no se recomienda su consumo en personas con niveles elevados de ácido úrico en sangre o que lleven a cabo una dieta con restricción de sodio.
En EROSKI CONSUMER nos tomamos muy en serio la privacidad de tus datos, aviso legal. © Fundación EROSKI