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Ponemos una cazuela a hervir con agua, sal y un chorrito de limón.
Limpiamos las alcachofas quitándoles las hojas exteriores que sean demasiado duras y cortamos las puntas y el tallo.
Las troceamos y frotamos sus corazones con medio limón y las vertemos en la cazuela del agua hirviendo.
A los 10 minutos, las sacamos y las escurrimos.
A continuación elaboramos la salsa marinera. Para ello colocamos los mejillones con un poco de vino blanco en una cazuela.
Cuando se abran, escurrimos el agua y reservamos ese agua para la salsa marinera.
Picamos la cebolleta y el puerro en brounoisse (cuadraditos pequeños), pochamos la verdura en una cazuela baja y añadimos al final un poco de harina y salsa de tomate. Rehogamos todo el conjunto y lo mojamos con el agua de los mejillones.
Espolvoreamos con un poco de perejil y ponemos a punto de sal.
Sacamos los mejillones de la cáscara y juntamos la carne con la salsa marinera.
Introducimos las alcachofas en la salsa marinera junto con los mejillones, damos un hervor al conjunto y servimos inmediatamente.
Las alcachofas son un tipo de verdura con un aspecto bastante peculiar por lo que su presentación puede resultar muy atractiva. En esta receta se acompañan con mejillones y gambas cuya presencia hace que el plato sea muy apetecible. Además las alcachofas son alimentos con un bajo contenido calórico, mientras que posee buenas cantidades de vitaminas, minerales y sustancias antioxidantes, grandes aliadas de nuestra salud. Los mejillones y las gambas aportan proteínas de alto valor biológico además de diferentes minerales y algo de colesterol, si bien la cantidad empleada en la receta no es muy elevada y por lo general éstos alimentos no se consumen de forma habitual.
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