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Limpiamos las setas con un trapo de cocina o con papel de cocina; a ser posible, no las sumergiremos en agua.
Picamos los dientes de ajo.
Ponemos el aceite en una sartén o cazuela de barro y cuando este caliente añadimos el ajo picado, rehogamos un poco y añadimos la setas dejando que se hagan lentamente.
Cuando estén casi hechas añadimos el vaso de vino blanco y cuando se haya consumido el jugo que sueltan, salpimentamos y añadimos el perejil, damos unas vueltas y servimos inmediatamente en la misma cazuela de barro a ser posible.
Se pueden servir como aperitivo o como guarnición de paltos de carne, aves y huevos.
Las setas son alimentos muy apropiados para presentar como entrante o bien para servir como guarnición de múltiples alimentos. Su contenido en agua es elevado, lo que hace que presenten un valor calórico muy bajo. Además son buena fuente de vitaminas, minerales y sustancias antioxidantes, muy beneficiosas para la salud. En esta receta, las setas se acompañan simplemente con unos dientes de ajo, un poco de perejil y vino blanco, que además de no aumentar el valor calórico del plato, consiguen aportar un sabor intenso y muy agradable.
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