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2 horas antes tenemos las almejas en un recipiente con agua y sal dentro de la nevera.
Escurrimos.
Ponemos una sartén con el aceite de oliva y la pizca de guindilla a fuego vivo.
Salteamos las almejas y en cuanto se abran las retiramos.
Añadimos una pizca de perejil picado y servimos al instante con el jugo que ha soltado previamente colado para evitar restos de arenilla.
Las almejas, como la mayoría de los mariscos, son alimentos de bajo contenido calórico. Se consideran buena fuente de proteínas de alto valor biológico y no poseen mucha grasa. Aunque la mayor parte de los mariscos sean alimentos con una presencia de colesterol destacada, la almeja no lo posee en cantidades elevadas. Además es buena fuente de diferentes minerales como potasio y hierro. En este caso las almejas se preparan mediante un salteado, técnica culinaria que no añade apenas grasa a los alimentos, por lo que este plato podría estar recomendado para personas que necesiten llevar a cabo una dieta de control de peso. Además, al añadir perejil y guindilla el plato adquiere un intenso sabor, por lo que podría evitarse la adición de sal, algo positivo para personas hipertensas o con problemas de retención de líquidos.
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