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Cocemos durante 15 minutos en una cacerola con agua hirviendo las judías verdes previamente peladas. Después escurrimos, reservamos el caldo de cocción de las vainas por un lado y las vainas por otro lado. Pelamos las patatas y las cortamos en trozos grandes que coceremos en agua hirviendo con sal durante 15 minutos o hasta que la patatas estén cocinadas. Para elaborar la salsa de sésamo tostaremos en una sartén sin aceite las semillas de sésamo hasta que estén bien doradas y entonces las machacamos en un mortero hasta crear una pasta. En una sartén con un poco de aceite de oliva sofreímos el ajo cortado en láminas, añadimos los tomatitos enanos y con ayuda de un tenedor los aplastamos un poco, añadimos la cucharadita de pimentón y la pasta de sésamo, mojamos con 2 cucharones del caldo de cocción de la vainas y ponemos a punto de sal. Reservamos la salsa de sésamo. Damos un calentón a las vainas junto con las patatas en la sartén con un poco de caldo de cocción de las vainas. Sacamos de la sartén y servimos en los platos. Rociamos con un poco de aceite de oliva virgen, sal y pimentón. Acompañamos en el lateral del plato con unas cucharaditas de salsa de sésamo.
Las judías verdes son una de las verduras más apreciadas y consumidas de nuestra gastronomía. Poseen un bajo contenido calórico gracias a la elevada presencia de agua en su composición. Sin embargo son buena fuente de vitaminas, minerales y sustancias con acción antioxidante, grandes aliadas de nuestra salud. En este caso, las tradicionales patatas cocidas se acompañan de una original salsa de sésamo, alimento rico en diferentes vitaminas y minerales, por lo que este plato nos ofrece una interesante composición nutricional. Su consumo está especialmente indicado para personas con problemas de exceso de peso o niveles altos de colesterol o triglicéridos en sangre. Además al contar con el pimentón y el ajo en su elaboración, es posible evitar la adición de sal, algo beneficioso para personas hipertensas o con problemas de retención de líquidos.
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