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Cocemos la pasta en agua hirviendo con sal hasta que la pasta esté al dente. Escurrimos y refrescamos con agua fría, dejándola luego escurrir untada ligeramente con aceite de oliva virgen para que no se pegue dentro de la nevera.
Cocemos al vapor los mejillones con un poco de zumo de limón.
Cuando estén abiertos se desconchan y reservamos el agua de su cocción colado por el colador fino o por un trapo de algodón fino.
Aparte cocemos las gambas peladas en agua hirviendo con sal durante 30 segundos o hasta que cambien de color. Una vez cocidas las escurrimos y refrescamos en agua con hielo unos instantes, volvemos a escurrir una vez frías y reservamos.
Preparamos la salsa vinagreta mezclando el vinagre, sal y aceite de oliva y un poco de cebollino recién troceado.
Mezclamos la pasta con los mariscos, añadimos la salsa vinagreta, removemos y servimos al instante con todos los elementos de la ensalada frescos recién sacados de la nevera.
Una ensalada es un plato que además de gustar a toda la familia, supone una interesante fuente de nutrientes. Además de los típicos vegetales que se emplean en su elaboración y que aportan al plato buenas cantidades de vitaminas, minerales y sustancias antioxidantes, son muchos los ingredientes que pueden formar parte de ellas. En este caso los protagonistas son el marisco, fuente de proteínas aunque rico en purinas y colesterol, y la pasta, rica en hidratos de carbono y prácticamente exenta de grasa. Gracias a sus propiedades nutricionales, ésta ensalada supone una buena fuente de diferentes nutrientes, por lo que su consumo puede estar indicado para cualquier persona que no presente niveles elevados de colesterol o ácido úrico en sangre.
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