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Cortamos las berenjenas en rodajas de 10 centímetros, y las ponemos a remojo con agua y sal durante 20 minutos. Escurrimos las rodajas de berenjenas del agua de remojo y las secamos con un trapo de cocina. Las vaciamos dejando un hueco en el centro donde rellenaremos con el pisto. Asamos las berenjenas vaciadas durante 15 minutos al horno previamente calentado a 200º C. Cortamos la cebolla, la carne de la berenjena que hemos vaciado, los champiñones y el ajo en brounoisse (cuadradito pequeño) y sofreímos el conjunto con un poco de aceite de oliva en una sartén. Cuando la cebolla tome color añadimos el tomate natural troceado y dejamos que se cocine durante 15 minutos. Cuando comience a hervir ponemos a punto de sal y si hiciese falta añadimos también una cucharada de azúcar o una sacarina para eliminar el punto de acidez del tomate.
Rellenamos las berenjenas asadas con el pisto de champiñones y servimos caliente como entrante acompañando el plato con unos trocitos de queso cremoso como guarnición.
La berenjena contiene una elevada cantidad de agua, vitaminas y minerales, y por ello su valor calórico es muy escaso. En este caso están rellenas de pisto compuesto por tomate, champiñones, cebolla y ajo. Todos ellos aportan también escasa energía así como abundantes vitaminas y minerales que actúan como antioxidantes. Se acompaña de una guarnición de queso cremoso que confiere al plato proteínas y calcio que no estaban presentes en el resto de ingredientes, pero este queso es el responsable de que se incremente el aporte calórico de la receta. Resulta un plato no excesivamente energético y muy rico en vitaminas y minerales.
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