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Ponemos a hidratar la gelatina en un vaso de agua. Hacemos puré las fresas y las colamos por un colador de manera que tengamos un puré muy fino.
Calentamos el vaso de agua con la gelatina hasta que la gelatina se deshaga y juntamos con el resto del agua, con el puré de fresas y el azúcar.
Rellenamos con esta mezcla unos recipientes con la forma de polo e introducimos en el congelador por espacio de 4 horas.
A mitad de la congelación cuando empiece a estar consistente introducimos el palo para que se quede centrado. Sacamos del congelador justo en el momento de consumir.
Este tipo de preparaciones son una forma muy sencilla y saludable de refrescarse durante los días más calurosos del verano. A diferencia de los helados cremosos, este polo de fresa contiene un bajo aporte calórico. Para que el polo presente estas características de color, olor y sabor, se emplean fresas trituradas que además aportarán al helado las vitaminas, minerales y sustancias antioxidantes, características de esta fruta. Las fresas aportan un escaso valor calórico y gran cantidad de vitamina C. Para reducir el sabor ácido de esta fruta, se le añade cierta cantidad de azúcar por lo que conviene que, en caso de diabetes, se sustituya por otros edulcorantes.
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