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Cocemos las patatas enteras con piel en agua hirviendo con sal durante 40 minutos o hasta que la patata esté cocinada. Las cortamos en rodajas gruesas. Pasamos por harina, huevo batido las rodajas de de patata y freímos en una sartén con aceite caliente. Damos vuelta y vuelta hasta que se doren. Sacamos a un plato con papel de cocina para que gotee el aceite de la fritura.
Servimos calientes en una fuente a modo de entrantes acompañadas de una salsa de yogur.
La salsa de yogur la elaboramos mezclando el medio yogur natural con aceite de oliva, el zumo de limón, sal y perejil picado hasta conseguir una salsa semi homogénea con la cual salsearemos las patatas una vez rebozas y todavía calientes.
Las patatas son alimentos que permiten elaborar platos muy sabrosos, tanto si se utilizan de acompañamiento de otros alimentos, como si son el ingrediente básico como en esta sencilla y económica receta. Este plato aporta fundamentalmente hidratos de carbono complejos. El huevo y yogur aumentan su contenido proteico. El rebozado y la posterior fritura de las patatas aumentan su valor calórico por absorción de la grasa empleada durante su cocinado. Puede servirse como plato único si es acompañado de una ensalada como entrante para aumentar el aporte de minerales, vitaminas y fibra del menú.
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