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Limpiamos las alitas de pollo. Las colocamos en una fuente apta para el horno, añadimos aceite de oliva y un poco de sal. En un horno precalentado a 200º C, las asamos hasta que se doren. Una vez asadas servimos acompañadas de la salsa barbacoa. Salsa barbacoa: En un vaso de batidora ponemos todos los ingredientes y trituramos con la batidora hasta que quede una salsa homogénea, fácil de mover y cremosa. Esta salsa se puede utilizar para carnes elaboradas a la barbacoa o a la parrilla, untando previamente la carne y asándola a continuación o también acompañando a carnes ya asadas previamente. Si se conserva en la nevera en un bote cerrado puede durar 15 días.
Las alas de pollo por su escaso contenido en carne y estar cubiertas de piel son una de las partes más grasas del pollo. Su elaboración en el horno, aligera la receta ya que en este caso no necesitan apenas aceite. Otra opción es quitarle la piel una vez cocinadas. Para acompañar las alitas se añade una salsa barbacoa que les confiere un intenso sabor y una gran jugosidad. La salsa barbacoa es una salsa picante, y por tanto, apta tan solo para estómagos saludables, ya que el sabor picante de la guindilla destaca por encima del resto de ingredientes.
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