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Lavamos la quinua bajo el grifo hasta que el agua salga transparente.
Picamos el ajo, la cebolla y el pimiento rojo en brounoisse (cuadraditos pequeños) y pochamos a fuego suave. A continuación, subimos la intensidad del fuego y rehogamos la quinua. Finalmente, mojamos con el agua (por un cazo de quinua 2 cazos de agua) y cocemos a fuego suave unos 18-20 minutos.
Cuando esté a punto de terminar la cocción, añadimos el maíz escurrido de la conserva y el seitán troceado, sin remover para que éste no se rompa, de manera que quede en la superficie de la cocción.
Sacamos la mezcla del fuego y la dejamos reposar 2 minutos con la cazuela tapada antes de servir.
La quinoa es un alimento poco común en nuestra gastronomía. Su sabor recuerda bastante al del arroz integral, aunque su textura es mucho más fina recordando al cuscus. Es rica, al igual que el resto de los cereales, en hidratos de carbono y proteínas vegetales. También es fuente de vitaminas (C, E, B1, B2 y niacina) y minerales (calcio, hierro, fósforo y magnesio) y además al no contener gluten puede incluirse en la dieta de los celíacos. En esta receta se acompaña de seitán y de maíz. El seitán al igual que la quinoa es un producto poco conocido en nuestra gastronomía pero con interesantes propiedades. Es un alimento que deriva del trigo y es muy consumido por vegetarianos ya que supone una alternativa al consumo de carne. Su sabor es muy suave, resulta fácil de digerir y su valor energético es reducido. El maíz al igual que la qunioa aporta hidratos de carbono y minerales tales como el magnesio, el fósforo y el potasio. Se puede mejorar el aporte de fibra del menú si se incluye una ensalada de primer plato y una fruta de postre.
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