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Sofreímos unos dientes de ajos cortados muy finitos ('brounoisse').
Rehogamos el arroz en el sofrito caliente hasta que los granos cojan un poco de color.
A continuación, añadimos el agua muy caliente (el doble de volumen de agua que de arroz) junto con unas hojitas de laurel.
A mitad de cocción añadimos el perejil picado.
Ponemos el arroz a punto de sal y lo dejamos hervir a fuego suave durante 20 minutos.
El resultado final es un arroz blanco, seco y suelto que nos puede servir como plato principal o como guarnición.
El arroz es uno de los alimentos básicos de nuestra alimentación. Es rico en hidratos de carbono complejos mientras que su contenido en grasas es prácticamente nulo. La sencillez de esta receta, en la que el arroz es protagonista indiscutible permite que pueda servirse como primer plato o como acompañamiento de una carne o un pescado. En esta receta, el arroz se cocina al aroma de hierbas aromáticas y digestivas como lo es el laurel y el perejil. Gracias a su presencia, el arroz adquiere un suave y particular sabor hace posible prescindir de la sal, un cambio dietético particularmente útil para para quienes siguen dietas sin sal.
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