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Limpiamos bien los puerros para que no quede nada de tierra. Los cortamos en trozos pequeños, igual que la zanahoria, las vainas, los calabacines pelados y las patatas que las trocearemos cascándolas, es decir, no cortarlas totalmente con cuchillo sino arrancando un (de esta manera las patatas sueltan más almidón lo que hace más espeso el caldo.
En una cazuela con aceite freímos los ajos. A continuación agregamos los puerros, las vainas, el calabacín, las zanahorias y las patatas y rehogamos bien. Acto seguido cubrimos con agua y dejamos a fuego lento unos 40 minutos.
Una vez terminada la cocción, ponemos a punto de sal y pimienta. Después, trituramos con una batidora y pasamos por un colador.
Los caldos de verdura cumplen numerosas funciones. Reconfortan, depuran, nutren con su variedad de sales minerales y compuestos antioxidantes y son muy fáciles de digerir. La variedad de verduras y hortalizas empleadas en el caldo es lo que determinará el valor nutritivo del caldo. Este resultará mucho más nutritivo si, una vez cocidos los ingredientes, los trituramos. Así se aprovechan mejor las vitaminas, la fibra y el poco valor energético de las hortalizas. El mayor aporte calórico viene del aceite empleado como condimento. Un chorrito de aceite de oliva virgen extra es una opción muy saludable.
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