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Pelamos y cortamos en rodajas muy finas un plátano macho (plátano de piel gruesa y de color verdoso, de consistencia harinosa y sabor poco dulce).
Ponemos abundante aceite en una sartén y, cuando esté muy caliente, freímos las rodajas de plátano hasta dorarlas.
Una vez fritas, las sacamos y colocamos en una bandeja con papel de cocina, para que absorban el aceite sobrante de la fritura.
Ponemos apunto de sal y servimos como aperitivo.
El plátano macho frito es el equivalente a nuestras patatas fritas en muchos países latinoamericanos y asiáticos. A diferencia del plátano dulce, el plátano macho concentra más almidón, por lo que resulta indigesto y poco apetitoso por su escaso sabor si se consume crudo. Dado que se trata de una receta energética al freírse el alimento, se puede aligerar de calorías el plato si, una vez frito, se deja reposar en papel absorbente de cocina. Además de menos calorías resultará más fácil de digerir. Esta receta sirve no solo como guarnición de platos de carne o pescado, también puede ser una alternativa muy saludable a los snacks salados tipo patatas fritas y similares tan habituales en la dieta infantil.
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