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Limpiamos los calamares y dejamos los cuerpos y tentáculos limpios. En una cazuela baja con aceite de oliva pochamos la cebolla y los pimientos cortados en juliana (en tiras finas) y los dientes de ajo fileteados.
Cuando la verdura está blanda, y la cazuela está todavía a fuego fuerte, añadimos los calamares. Removemos durante un par de minutos y dejamos cocinar la cazuela con tapa y a fuego suave durante 30 minutos, hasta que los calamares cojan un color dorado.
Añadimos el azafrán en hebras o en polvo y dejamos cocer durante media hora más de manera que la salsa espese. Ponemos a punto de sal si hiciese falta. Finalmente, añadimos el cebollino finamente picado y dejamos reposar cinco minutos antes de servir.
La forma típica de presentar los calamares es en su tinta. En este caso se recupera una forma tradicional de cocinar los alimentos, el guiso, y se hace con calamares, que responden muy bien a esta cocción. El calamar es un marisco rico en proteínas y tiene un bajo contenido en grasa. La mayor parte de esta grasa es omega 3 y se le atribuyen propiedades beneficiosas para la salud cardiovascular. No obstante, los calamares y similares (sepia, potas?) son ricos en colesterol, a diferencia de los pescados, blancos o azules. Además, por su contenido en purinas, los calamares están contraindicados en caso de hiperuricemia. Los pimientos verdes enriquecen el guiso en nutrientes reguladores (vitaminas, minerales y fibra) y suavizan el sabor pronunciado de los calamares.
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