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Abrimos las pechugas y las troceamos en tiras.
Las pasamos por una brocheta de manera zigzagueante.
Sazonamos con sal y pimienta.
Las pasamos por huevo batido, pan rallado y freímos en abundante aceite.
Servimos con salsa de queso cabrales de manera informal o de picoteo.
Salsa suave de queso cabrales:
En un cazo pequeño derretimos el queso junto con un decilitro de nata líquida.
Dejamos hervir durante 5 minutos y añadimos, justo al final, sal al gusto y perejil picado
La textura blanda del pollo y su sabor delicado hacen de este alimento uno de los más apreciados y consumidos en general. Además, es una de las carnes más económicas y se puede preparar de infinidad de formas. La pechuga se considera la parte más magra del pollo, y por tanto la que menos grasa y calorías aporta. No obstante, en su valor energético influye la forma de cocinarla y sus acompañamientos. En este caso, al estar empanadas y fritas y acompañadas de queso de cabrales, el valor energético final de la receta es considerable. Lo bueno que tiene es su aporte extra de calcio, fósforo y vitaminas A y D, nutrientes sobresalientes en el queso. Como contrapartida, este tipo de queso concentra mucho sodio, por lo que no será preciso sazonar la carne ni la salsa. El sabor del queso de Cabrales puede resultar demasiado fuerte para los niños o para quienes tienen el estómago delicado, por lo que se puede sustituir por otro tipo de queso más suave.
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