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Tostamos el pan en una sartén antiadherente.
Una vez tostada, todavía caliente y fuera de la sartén agregamos un chorrito de aceite de oliva extra virgen.
Colocamos unas rodajas finas de tomate y sobre ellas los filetes de anchoa. Servimos al momento con el pan todavía templado.
Una forma diferente de presentar un bocadillo típico mediterráneo, ya que combina tres alimentos típicos de la tierra; el pan, el aceite de oliva virgen extra y las anchoas en conserva. Puede servir de un buen complemento para comer entre horas, como almuerzo a media mañana o como merienda a media tarde. Se trata de un aperitivo energético: a las calorías de los hidratos de carbono del pan se suman las de los ácidos grasos saludables de aceite de oliva y las proteínas (además de grasas insaturadas saludables) de las anchoas en conserva. Al estar las anchoas en conserva tienen demasiada sal para una dieta hiposódica, por lo que no es la mejor manera de comer anchoas en caso de hipertensión. Aunque se trata de un plato muy saludable, el valor energético hace que su consumo esté limitado en caso de dietas hipocalóricas.
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