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Embarazo: Síntomas

¿Qué debemos observar en la cabeza del bebé?

Los recién nacidos no hablan, pero sus cabezas sí pueden contarnos muchas cosas sobre su estado de salud

  • Fecha de publicación: 20 de octubre de 2011
Imagen: maessive

¿Por qué lagrimea todo el tiempo? ¿Es normal que la fontanela esté abombada? Eso blanco de la encía, ¿es un diente? La cabeza del bebé, al igual que su piel, puede ofrecer numerosas dudas a sus padres, sobre todo al principio. Por ello resulta útil conocer de antemano algunos de los rasgos más llamativos:

Cefalohematoma

Generalmente a causa de un parto complicado o por la aplicación de fórceps, puede producirse una hemorragia en la superficie de un hueso del cráneo, habitualmente el parietal, llamada cefalohematoma y que se manifiesta por un bulto que va formándose en la cabeza del bebé horas después de su nacimiento. Por lo general, no requiere ningún tratamiento y la sangre tarda de dos semanas a tres meses en reabsorberse, pero debe ser valorado y controlado por el pediatra.

Fontanela

La evolución del tamaño de la fontanela puede poner al pediatra en la pista de una enfermedad, pero el hecho de que al nacer sea muy grande, si el tamaño de la cabeza es normal, no significa nada, salvo que probablemente va a tardar más tiempo en cerrarse.

  • Una fontanela continuamente abombada podría indicar un exceso de presión en el interior del cráneo.
  • En las deshidrataciones, sucede lo contrario y la fontanela se hunde. Pero ambas situaciones se acompañan de otros síntomas importantes.
  • Es normal que la fontanela abulte, sobre todo, cuando lloran; y también que se la vea subir y bajar como si latiera, cuando están chupando con fuerza o se les tiene en brazos en posición vertical.

Lagrimeo

El conducto por donde las lágrimas desaguan en la nariz puede hallarse obstruido en algunos bebés, causando un excesivo lagrimeo al que pronto se añaden legañas e infecciones repetidas. Para solucionarlo, si el problema es benigno y poco urgente, suele bastar con colirios antibióticos y masajes para recanalizar el conducto. Cuando a un bebé, además de lagrimear, le molesta mucho la luz, debe ser valorado urgentemente por el especialista.

Orejas de soplillo

Las orejas despegadas (o de soplillo), tienen tendencia a hacerse más discretas a medida que el niño se va haciendo mayor. En todo caso, pueden corregirse a partir de los cinco años por medio de una sencilla operación. El clásico remedio casero de adherirlas con esparadrapo al cráneo no sirve para nada.

Perlas de Epstein

En la encía y en el paladar del recién nacido se observan con cierta frecuencia unos nódulos blanquecinos o amarillentos del tamaño de un grano de arroz, llamados nódulos de Bohn o perlas de Epstein, según se hallen en encías o paladar. Son pequeños quistes de queratina, que desaparecen antes de quince días. Una perla de Epstein puede confundirse ocasionalmente con un auténtico diente. Es algo muy raro pero posible, pues un bebé puede nacer ya con un diente o le puede crecer uno durante el primer mes de vida. Como en estos casos están mal anclados, deben ser extraídos para evitar que el bebé los trague.

Cándida Albicans

Después de una toma, pueden quedar restos de leche en el interior de la boca del bebé, pero si están fuertemente adheridos y no se pueden desprender con facilidad pasando la yema del dedo, lo que ocurre es que tiene una infección de la mucosa bucal causada por un hongo llamado Cándida Albicans, conocida en muchos lugares como muguet, por el color blanco y el aspecto moteado que las flores de esa planta tienen.

Aunque algunos niños no parecen tener molestias por su causa, puede dificultar su alimentación, por lo que deben ser tratados, habitualmente con un gel antifúngico y mojando el chupete (si lo usan) en agua bicarbonatada después de hervirlo. El pediatra comprobará también que el área del pañal se halle libre de signos de infección por cándidas, porque los hongos crecen con mucha facilidad en las zonas húmedas. Si está mamando, es recomendable que también la madre se ponga una pomada antifúngica en los pezones, que, con toda probabilidad, también estarán infectados.


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