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Embarazo: Síntomas

Los cuatro problemas más frecuentes en los pechos

Dolor, congestión, grietas e inflamaciones son las complicaciones más habituales durante la lactancia, aunque todas se pueden evitar

  • Fecha de publicación: 20 de octubre de 2011
Imagen: Stefan Hellwig

Muchas madres experimentan molestias en los pechos cuando empiezan a amamantar a sus hijos. El escenario es tan habitual que algunas mujeres piensan que es inevitable o, por el contrario, intentan erradicarlo suspendiendo la lactancia natural. Sin embargo, no hay que irse a los extremos: para prevenir la mayor parte de los problemas basta con cuidar los pechos de manera adecuada. Ahora bien, ¿en qué consisten esos cuidados y cuáles son esos problemas?

Lo primero, la prevención

Hay dos reglas de oro para cuidar los pechos y evitar contratiempos:

  • Mantener una higiene normal
  • Lograr una buena postura de lactancia

Aunque antiguamente se recomendaba, hoy se considera que lavar el pecho antes de cada toma no es sólo innecesario sino que puede resultar perjudicial. Es suficiente con la higiene personal habitual; tanto el jabón como el alcohol irritan y resecan el pezón. Asimismo, algunas pomadas pretendidamente protectoras se han demostrado perjudiciales, y otras inútiles. Es probable que cualquiera, al mantener más la humedad y romper el equilibrio ecológico de la piel, facilite la aparición de grietas, por lo que en principio, no se deberían usar cremas ni pomadas sin una indicación médica clara.

En cuanto a la postura, si no es la adecuada y el bebé coge mal el pecho, es probable que se lesione el pezón y se produzcan grietas e incluso mastitis. Para protegerlo, no es preciso limitar la duración de las tomas, sino mejorar la técnica.

Dolor

  • La aparición de dolor en los pechos durante la lactancia puede ser el primer signo de que se está cometiendo algún error; el más frecuente, que el bebé no esté bien puesto.
  • Durante las dos primeras semanas, es normal sentir un discreto dolorimiento en los pezones al empezar las tomas. Cualquier dolor intenso, que se prolongue más allá de los quince primeros días o que no se limite al inicio de las tomas, debe ser atendido.
  • El dolor que persiste durante toda la toma a pesar de una correcta postura puede ser debido a una infección por cándidas, un hongo que probablemente afectará también la boca del bebé (muguet).

Grietas

  • Extremadamente dolorosas, las grietas son causa frecuente del abandono de la lactancia materna.
  • Mucho más fáciles de prevenir que de curar, las grietas no aparecen porque las tomas sean demasiado largas, sino porque el bebé se coge mal, lo que explica ambas cosas.
  • Una vez producidas, no hay ningún tratamiento ni pomada que las solucione de forma simple.
  • Para ayudar a la recuperación se aconseja:
  1. Iniciar la salida de la leche estimulando el pezón, para que ya esté húmedo cuando el bebé lo coja.
  2. Empezar las tomas por el pecho sano para que el niño chupe el agrietado con menos avidez.
  3. Variar las posiciones, buscando la que resulte menos dolorosa.
  4. Emplear (temporalmente) una pezonera fina de silicona.
  5. Dejar secar los pezones al aire o al sol.
  6. No confiar en ninguna pomada como único remedio.

Congestión

  • La congestión o ingurgitación mamaria se produce entre el segundo y el cuarto día de vida, cuando la madre nota los pechos muy tensos, calientes y dolorosos.
  • Parte de esas molestias son debidas al enorme aumento de flujo sanguíneo (ingurgitación vascular) que se requiere para iniciar la producción de leche.
  • Siempre se presentan, pero las más problemáticas sólo aparecen cuando el bebé no saca la leche a medida que se va formando, por lo que se acumula entonces en los alvéolos mamarios, provocando su distensión e incluso su rotura.
  • La congestión por leche es muy rara cuando el bebé se coge bien y mama día y noche a demanda.
  • Existen maneras sencillas y caseras de aliviar la congestión:
  1. Antes de tratar de solucionarla vaciándose a sí misma los pechos, la madre debe procurar que sea el niño quien lo haga, dándole de mamar libremente.
  2. Sin embargo, cuando los pechos están tan tensos que el bebé tiene dificultades para cogerse, conviene vaciarlos manualmente tras darse un baño o ponerse unas compresas de agua tibia.
  3. Si las molestias no se alivian tras la toma o persisten en el pecho que menos ha vaciado el bebé, se debe extraer toda la leche que sea preciso para ablandarlos, manualmente o con un sacaleches.
  4. Cuando, a pesar de todo, persiste el dolor, puede ser necesario recurrir a un analgésico (como el paracetamol), pero quizá baste con aplicarse durante media hora compresas muy frías (o una bolsa de hielo o verduras congeladas), aunque nunca inmediatamente antes de la toma.

Mastitis

El sufijo "itis" significa inflamación, pero la respuesta inflamatoria no sólo es causada por las infecciones, de modo que las mastitis son inflamaciones de la mama que pueden o no ser infecciosas, aunque a veces, la primera acaba en la segunda y sus límites no siempre son bien precisos.

  • La mastitis no infecciosa se produce cuando la leche no es bien vaciada y el aumento de presión en el interior de los alvéolos mamarios es tal que los rompe. En ese momento, la leche pasa al tejido que los rodea, ocasionando una reacción inflamatoria.
  • La mastitis infecciosa consiste en la infección de los conductos glandulares de la mama por gérmenes que se encuentran habitualmente en la piel, como estafilococos y estreptococos. Ocasiona fiebre, malestar y signos inflamatorios (hinchazón, enrojecimiento, calor y dolor) en la zona afectada.

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