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Conviene amasar cantidades pequeñas para evitar que la mezcla se endurezca antes de terminar el trabajo
- Imagen: Anthony M. -
El yeso se utiliza para reparar grietas, tapar agujeros, enlucir paredes o levantar tabiques. Se emplea tanto para "ligar" materiales como para revestir superficies. Por esta razón, en el mercado existen varios tipos de yesos, según el trabajo que se realice. Las principales variedades son:
Yeso negro o de albañil. Se caracteriza por tener un aspecto grisáceo, consistencia granulada y fraguado rápido. Se usa para levantar tabiques y como material de agarre.
Yeso de yesero. Al contrario que el anterior, tiene un color blanco y grano fino, aunque su fraguado también es rápido. Se aplica en paredes y techos.
Las claves para que un trabajo salga bien son la preparación del yeso y el tiempo de fraguado, es decir, el tiempo que el yeso tarda en endurecer. En este sentido, la primera operación no resulta complicada, pero requiere seguir unos pasos concretos:
No se debe añadir más agua a la masa cuando ésta comience a endurecer
Respecto al tiempo de fraguado, es aproximadamente de 20 minutos, por lo que conviene no preparar grandes cantidades para evitar que la mezcla se endurezca y quede inservible antes de terminar el trabajo. Lo que no se debe hacer es añadir más agua a la masa cuando ésta comience a endurecer, ya que el yeso podría perder resistencia y adherencia. Es lo que se denomina 'yeso muerto'.
La opción más práctica para ralentizar el fraguado es comprar retardadores de fraguado, que se añaden en el momento de la mezcla, o utilizar yeso de fraguado controlado. Este último material contiene retardadores propios, que permiten un tiempo de secado mayor, entre una y dos horas.
Entre otras ventajas, el yeso es un material incombustible. La Asociación Técnica y Empresarial del Yeso (ATEDY) añade que, además, es un material que no emana gases tóxicos, sino vapor de agua, lo que "permite que la temperatura del material no suba por encima de los 100ºC durante cuatro horas".
Es un material incombustible, que absorbe el ruido y evita la condensación
Por otro lado, el yeso es capaz de absorber el ruido producido por un impacto, mientras que su capacidad de transmisión del mismo es baja. Rompe la onda sonora e impide "la progresión y avance de la misma", señala ATEDY.
Otras propiedades del yeso son su capacidad para evitar la condensación superficial y la humectación en paredes y techos. Tiene un gran poder de absorción y es capaz de acumular agua cuando su concentración en el ambiente es alta y devolverla "cuando éste se reseca". Las paredes de yeso transpiran.
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