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Suelos de vinilo

Son duraderos y fáciles de limpiar, pero sólo es posible colocarlos en superficies lisas y sin imperfecciones

Imagen: Dan Paluska

La principal materia prima de los revestimientos vinílicos es el PVC. Su apariencia y montaje son muy similares a los antiguos suelos de linóleo, pero sus propiedades están mejoradas. Son más resistentes, duraderos, fáciles de limpiar y de instalar. No obstante, comparten el mismo inconveniente: las superficies que revisten deben ser lisas, regulares y sin defectos. En los últimos años, el sector ha desarrollado infinidad de diseños y acabados en vinilo. A los clásicos modelos monocromáticos se han unido estampados originales e imitaciones de madera y mármol. Sin embargo, además de la apariencia estética, antes de elegir un revestimiento vinílico hay que considerar otros elementos.

Emplazamientos recomendados

Los suelos de vinilo son resistentes y su mantenimiento es sencillo. Este binomio de cualidades hace que sean revestimientos apropiados para estancias que soportan mucho tránsito y deben limpiarse con asiduidad. Son frecuentes en escuelas, hospitales y guarderías. Sin embargo, es una opción que también encuentra hueco en el ámbito doméstico.

Por sus propiedades impermeables y dificultad para pudrirse, son revestimientos indicados para estancias que están en contacto permanente con el agua y la humedad. Baños, aseos, e incluso cocinas, son algunos de los emplazamientos habituales.

Este tipo de suelo es una opción recomendable para habitaciones infantiles y cuartos de juegos, ya que son tan fáciles de limpiar como resistentes al desgaste. Siempre que sea posible, es aconsejable adquirir para estas estancias revestimientos sometidos a tratamientos higiénicos y que repelen la suciedad. De esta manera, se evita la aparición de hongos y bacterias, así como las manchas.

Identificar la calidad

Los revestimientos de PVC cuentan con una amplia gama de posibilidades estéticas. Desde colores lisos y estampados infantiles hasta diseños que imitan el aspecto de la madera, el gres o el mármol.

Por su impermeabilidad, son revestimientos indicados para estancias en contacto con el agua, como baños y cocinas

Sin embargo, la apariencia no es el único factor que determina la elección de un vinilo. Se debe conocer la clasificación UPEC del revestimiento, que indica la resistencia al uso. La certificación, que se detalla en una etiqueta en el dorso, tiene una combinación de letras y números del 0 al 4. Cuanto mayor es el valor, más resistente es el revestimiento.

Para garantizar que el suelo tiene cierta durabilidad, hay que fijarse también en los elementos que lo conforman: debe incluir una capa de desgaste y una bajocapa, cuyo grosor no debe ser inferior a 1 mm ni superior a 4,5 mm.

En rollo o en losetas

Los suelos de vinilo se clasifican en dos grandes categorías: continuos y de losetas. Los primeros se venden en rollos de diferentes anchuras, de 2 a 4 metros, mientras que los segundos se encuentran en baldosas independientes autoadhesivas.

Además de las cuestiones estéticas de unos y otros, conviene recordar que la instalación del vinilo en rollo es más apropiada en estancias de pequeñas dimensiones. Si la estancia es amplia, las uniones y juntas del papel favorecen una mala conservación del suelo.

El revestimiento continuo es de naturaleza blanda y acolchada. Por esta razón, no soporta los pesos excesivos y es posible que se perfore o se raje. La restauración de las zonas dañadas es compleja. Para sustituir las partes deterioradas, es necesario despegar toda la lámina. Las losetas son rígidas y duras. Soportan mejor los grandes pesos y, si una baldosa debe reponerse, basta con retirarla y colocar una nueva.

Cómo limpiarlos

Los suelos de vinilo son superficies impermeables que soportan el contacto con el agua. Por eso, limpiarlos es fácil. Para el mantenimiento diario es suficiente pasar una fregona mojada en una solución de jabón neutro y agua.

De forma periódica, pueden utilizarse ceras específicas para obtener un brillo mayor. Aunque su apariencia sea similar a la de los abrillantadores comunes, no conviene aplicar estos en las superficies de vinilo ya que las hacen más resbaladizas.

Los suelos de PVC tampoco deben limpiarse con productos corrosivos, alcalinos o detergentes muy fuertes. Es posible que decoloren sus diseños y dañen la superficie.


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