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Análisis de cinco disolventes comunes
Cuando se trabaja con pintura es aconsejable tener a mano alguno de los siguientes productos para poder actuar con cierta rapidez en el caso de haber cometido algún error o simplemente para mejorar el acabado.
La acetona es un líquido incoloro, volátil, altamente inflamable y mezclable en agua, que es capaz de suprimir la pintura seca. Para lograr acabar con esta pintura se debe extender la acetona varias veces con un trapo o con un pincel sobre la parte a tratar. Es importante que la zona esté bien impregnada, para ablandar la pintura y poder eliminarla rascando la superficie con un rascador.
Este producto es también un líquido incoloro, de olor característico, soluble en agua y en hidrocarburos. El aguarrás es por lo tanto un disolvente para pinturas en general y especialmente para las oleosas y las sintéticas. Suele mezclarse con pinturas y barnices, pero es aconsejable que el aguarrás se diluya en proporciones entre una o dos partes por cada diez de pintura. Por sus cualidades se utiliza con asiduidad para limpiar los restos de pintura que quedan en las herramientas, como pueden ser pinceles, rodillos, brochas, etc.
La composición de este diluyente es principalmente de acetona, y está especialmente dirigido a acabar con las manchas frescas de las pinturas celulósicas, además de limpiar los utensilios de pintura habituales.
El diluyente sintético es incoloro, transparente y está compuesto por hidrocarburos alifáticos. Este disolvente para pinturas y barnices sintéticos tiene una función muy similar a la de los anteriores productos, puesto que también sirve tanto para mantener las herramientas limpias como para regular la viscosidad sobre pinturas o barnices en medidas aconsejables del 5 ó 10% sobre el total.
La principal utilidad de este producto es reducir la consistencia de la pintura, a la vez que aumenta su fluidez y difumina la pincelada. También sirve para ligar las pinturas oleosas además de poder utilizarlo como enriquecedor y abrillantador de ladrillos, baldosas de terracota y otros materiales porosos.
Teniendo al alcance cualquiera de los anteriores disolventes se afrontará con mayor tranquilidad cualquier trabajo en el que la pintura sea protagonista. Hay que tener especial cuidado en su utilización, puesto que no dejan de ser productos tóxicos que serán especialmente útiles para mantener las herramientas en perfectas condiciones una vez se haya acabado la labor.
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