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Cómo arreglar una silla que cojea

La solución para una silla que cojea es bastante simple, aunque depende de si se ha aflojado o roto una junta o si una pata es más corta que las otras

Imagen: Een Ar

En cualquier casa es bastante frecuente tener una silla que cojea. En muchas ocasiones, la familia se acostumbra a convivir con ella, cuando en realidad se trata de un problema bastante sencillo de resolver. Este artículo explica cómo arreglar una silla que cojea, tanto si se desgastan los tacos, como si las uniones se aflojan o se rompen o si se descubre que hay una pata más corta que las demás.

Arreglar una silla que cojea

Tener en casa una silla que cojea puede resultar bastante molesto. La persona a la que le toque usarla estará todo el tiempo pendiente de la cojera, del balanceo que ocasiona al mover su cuerpo y del ruido de las patas al dar contra el suelo. Y si hay sillas de más, la de que cojea será la que se deje de lado, se desgaste menos... Pero cuando haya invitados, es probable que haya que recurrir a ella de todos modos.

Aunque suene obvio, es importante comprobar que el desnivel está en la silla y no en el suelo

Reparar una silla que cojea es sencillo. Lo primero que hay que tener en cuenta, aunque parezca obvio, es comprobar que en efecto el problema está en la silla y no en un desnivel del suelo. Es decir, conviene probar la silla sobre varias superficies distintas, y también distintas sillas (o mesas) en ese mismo espacio. De esta manera, no cabrá duda de que el problema está en la silla y de que hay que arreglarla.

Hecha esta corroboración, se debe analizar cuál es la causa del defecto y actuar en consecuencia.

Los tacos protectores de las sillas se han desgastado

A menudo, las sillas llevan unos tacos de plástico que funcionan como protectores para el suelo, con el fin de evitar rayaduras. En ocasiones, estos tacos se desgastan más en unas patas que en otras y esto produce la cojera. La solución para este caso es simple: sustituir el taco gastado.

Lo que puede que no sea tan simple es encontrar el mismo modelo de taco para el reemplazo, pero, en todo caso, habrá que ponerse en contacto con el fabricante de la silla para saber cómo se puede conseguir. Es posible, también, que sea necesario cambiar los cuatro tacos: si todos están desgastados (aunque en distinta medida), la colocación de uno nuevo podría no resolver el problema.

Uniones que se aflojan o se rompen

Imagen: GoodNCrazy

La cojera puede tener otra causa: que las uniones se hayan aflojado o roto. Si se han aflojado, habrá que reajustar los tornillos o los clavos. Si estos se han roto, hará falta cambiarlos. Si es posible, también conviene encolar las junturas, para dar más firmeza a la estructura y asegurarse de que no volverá a aflojarse (al menos no demasiado pronto).

En caso de que se haya roto la madera en la unión, será necesario retirar todas las astillas y fragmentos sueltos, y luego colocar pasta para madera, con el fin de rellenar las partes perdidas. Si los clavos o tornillos tuvieran su área de contacto en esa misma zona, se recomienda introducirlos antes de que la pasta se seque. De este modo, cuando se seque y endurezca, la adherencia será más fuerte y resistente.

Qué hacer cuando una pata es más corta que las demás

La otra causa de cojera de una silla es que una de las patas sea más corta que las demás. Este problema tiene dos soluciones posibles: alargar la pata corta o acortar las otras tres.

En el primer caso, se deben medir con precisión para saber qué diferencia exacta hay entre la pata defectuosa y las demás. Luego se corta un fragmento de corcho con ese espesor (o un milímetro más, para compensar la posible compresión del material) y se adhiere a la parte inferior de la pata. Conviene usar un pegamento muy resistente para impedir que el suplemento se salga y se pierda. Otra alternativa es clavar el corcho a la pata. Si se elige esta opción, se debe utilizar un clavo sin cabeza u otras técnicas para evitar que el suelo se raye.

Acortar las tres patas más extensas proporciona un acabado más profesional, ya que no habrá suplementos ni ningún otro añadido visible en la silla. Hay que tener presente que esto reducirá la altura del mueble pero, como la diferencia entre las patas suele ser muy pequeña, esto resulta casi imperceptible. Y precisamente, por estas diminutas medidas, en general no conviene emplear una sierra para acortar las patas, sino que son suficientes unas limas y escofinas.


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