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Los puntos de luz que se reparten en una vivienda deben obedecer a un sentido estético y práctico
La iluminación del hogar es un arte y una forma de aumentar la belleza, generar ambientes y aportar confort a quienes disfrutan de cada espacio, sin olvidar el sentido práctico que guía la ubicación de los diferente puntos de luz en una casa. Pero la fuente lumínica de las diferentes estancias de una vivienda debe, además, administrarse con inteligencia con el objeto de controlar el gasto energético.
- Imagen: Darko Skender -
Hay varias formas de iluminar los espacios, cada una de ellas, con sus características y funcionalidad propias. Al distribuir las luminarias, hay que tener en cuenta el tipo de estancia y la actividad que se llevará a cabo en ella.
Iluminación general o de ambiente. La habitación está iluminada en todo su volumen, con la luz necesaria para desplazarse y realizar tareas. Puede conseguirse con apliques, luces del techo o halógenos, pero ha de ser uniforme y sin sombras.
Iluminación puntual. Se limita a un lugar específico donde se realizan tareas que requieren mejores condiciones de visibilidad, como la mesa del comedor o del despacho.
Iluminación funcional. Se adapta a las diferentes actividades y estancias de la casa, ya sea la cocina, el baño u otra. También se usa en pasillos y escaleras. Es un tipo de luz con un papel funcional de comodidad y seguridad.
Iluminación decorativa o de destaque. Permite poner de relieve un cuadro o destacar cualquier otro objeto dentro de una habitación.
Una vez decidido el modo en que se iluminará una estancia, hay que elegir el tipo de bombilla o foco adecuado. Esta elección se debe realizar de acuerdo a las características del ambiente y el consumo eléctrico de la iluminaria.
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