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Identificar una planta enferma

Solo hay que observar el color de las hojas para saber si una planta tiene el aporte de nutrientes necesario

Imagen: Richard Cocks

Manchas anormales, podredumbre, malformaciones, agujeros, secreciones pegajosas, etc. Son muchos y variados los síntomas que alertan de que algo no va bien en el desarrollo de una planta. A menudo, los daños se aprecian a simple vista, pero en ocasiones es necesario revisar los tallos, las raíces o el envés de las hojas para poder identificar el tipo de problema y dar con su solución. Muchos de los mismos están causados por un déficit o un exceso de nutrientes, agua o luz. En otras ocasiones, los problemas los provocan los hongos y las bacterias.

Problemas ocasionados por el riego

Los riegos demasiado frecuentes o un mal drenaje pueden ocasionar manchas de moho gris sobre las hojas y las flores, y podredumbre en los tallos.

Por el contrario, un riego irregular e insuficiente puede retardar la actividad de las raíces y las hojas. Las puntas de las hojas toman un color marrón y los bordes empiezan a amarillear. Las plantas más sensibles a la falta de agua se marchitan y mueren.

Las manchas amarillas en las hojas también pueden estar causadas por un agua de riego o un sustrato demasiado calcáreo. Para subsanar el problema, hay que regar la planta con agua de lluvia y trasplantarla a un mantillo a base de turba.

Un mal drenaje puede ocasionar manchas de moho gris sobre las hojas y las flores

Si el agua de riego está demasiado fría, pueden formarse manchas pardas en ambas caras de las hojas o en el borde de las mismas.

Durante los meses más cálidos del año, las plantas pueden tener pequeñas quemaduras en las hojas. Si esto ocurre, hay que evitar regar en las horas de más calor, ya que las gotas de agua que quedan en las hojas actúan como pequeñas lentes ante los rayos solares.

Falta o exceso de nutrientes

Para saber si la planta tiene el aporte de nutrientes necesario, solo hay que observar el color de las hojas. Una pérdida de tono indicará que la planta necesita elementos nutritivos. Si en las hojas se forman manchas pardas, será señal de que hay un exceso de fertilizantes, sobre todo de nitrógeno. Cuando un fertilizante está demasiado nitrogenado, aumentan las posibilidades de que las plantas se debiliten y sufran el ataque de hongos y plagas. Un exceso de nutrientes también puede provocar que las hojas se deformen o se rompan.

Si las hojas, sobre todo los brotes, se tornan amarillas mientras los nervios siguen verdes, lo más probable es que a la planta le falte hierro. La carencia de calcio provoca la deformidad de las hojas más jóvenes, que se curvan hacia el suelo.

Indicios del ataque de hongos, virus y bacterias

Cuando la planta registra decoloración y abultamientos en las hojas, además de unos hilos sedosos sobre su superficie, los causantes son los ácaros.

Las manchas punteadas en las hojas acompañadas de un polvillo anaranjado son síntoma de que la planta tiene roya

Si el ejemplar pierde vigor y las hojas están perforadas y amarillentas, lo más probable es que la planta sufra el ataque de arañas.

Las manchas punteadas en las hojas acompañadas de un polvillo anaranjado son síntoma de que la planta tiene roya. Si el polvillo es pulverulento y blancuzo, el hongo que ataca a la planta es el oídio. En ambos casos, el origen de la enfermedad radica en los riegos excesivos y en las vaporizaciones demasiado frecuentes.

Una costra negruzca semejante al hollín en el anverso de las hojas y en los tallos de la planta significa que esta es víctima del ataque del hongo negrilla.

Evitar el contagio a los ejemplares sanos

Nunca se debe reutilizar el sustrato de una planta enferma para ningún otro ejemplar, porque sería atacada por la misma enfermedad.

Nunca se debe reutilizar el sustrato de una planta enferma para otro ejemplar

También hay que higienizar las herramientas una vez que se haya trabajado con plantas que contengan hongos o insectos.

Hay que eliminar siempre las hojas y partes que estén enfermas para evitar que el mal se propague por el resto de la planta o se traslade a otros ejemplares.

Si las plantas están cultivadas en macetas, conviene separar las enfermas de las que gozan de buena salud, para que los insectos no salten de unas hojas a otras. Resulta conveniente disponer de una pequeña zona apartada donde ubicar las plantas enfermas y que requieran mayores cuidados, para poder distinguirlas del resto.

Etiquetas:

plaga, plantas


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