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Algunas especies llegan a ser capaces de anular la acción de estos productos
- Imagen: Jon Ross -
La utilización de herbicidas químicos para acabar con las malas hierbas que crecen en el césped del jardín es una práctica habitual. En general, resulta eficaz para la eliminación de este tipo de plantas, pero también puede ocurrir que algunas especies ofrezcan resistencia a ciertos herbicidas.
Una vez identificado el tipo de mala hierba que se quiere combatir, hay que escoger el herbicida correspondiente para acabar con esa especie. Aunque hay herbicidas totales, para cualquier planta, es recomendable emplear productos adecuados a la especie que se quiere eliminar, ya que así serán menores las posibilidades de dañar al resto de los ejemplares del jardín.
Los herbicidas se pueden clasificar de tres maneras:
La resistencia de una mala hierba es "la capacidad heredable de un biotipo de una planta para sobrevivir a la aplicación de un herbicida al cual la población original era sensible", según la Sociedad Española de Malherbología (SEMh). A partir de esta definición se distingue entre:
En cuanto a la resistencia puede ser:
Una planta se convierte en resistente cuando consigue anular la actividad fitotóxica del herbicida, es decir, cuando evita la retención, absorción, transporte o actividad metabólica de la materia activa. Puede ocurrir que se reduzca la concentración de herbicida en el sitio de acción o que el metabolismo de la planta lo sintetice dando lugar a compuestos no tóxicos.
Cuando surjan problemas a la hora de controlar una mala hierba "se deben analizar todos los factores que han podido influir en la falta de eficacia", recomienda la SEMh: dosificación, época de aplicación, factores climáticos, tipo de suelo, tamaño de las hierbas, calidad y estado de calibración de los equipos de aplicación.
Se puede sospechar la resistencia cuando otras especies son controladas con el mismo tratamiento
Se puede sospechar que se está produciendo una resistencia cuando otras especies sí pueden ser controladas con el mismo tratamiento y junto a la mala hierba viva hay plantas muertas; cuando la resistencia ya se ha advertido en años anteriores; si se ha utilizado el mismo herbicida en diversas campañas, y si en la zona hay otras fincas con problemas similares.
Asimismo, para prevenir que esto ocurra, hay que seguir una serie de normas:
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