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El ficus y sus cuidados

El ficus es una de las plantas de interior más difundidas, debido a que se adapta bien a las temperaturas altas y a condiciones de poca luz y humedad

Imagen: Andrew Fogg

Existen varios tipos de plantas de interior conocidas como ficus, pero en realidad es un género de 900 especies, entre las cuales se encuentran también árboles y arbustos. En España se conoce por ser una presencia clásica en la decoración de salones y otras estancias internas, además de terrazas y patios. Este artículo reseña las características del ficus y proporciona algunos datos útiles para su cultivo, como sus necesidades de riego, luz y poda, y qué plagas lo atacan con mayor frecuencia.

El ficus, una de las plantas de interior más difundidas

Se llama ficus a un género compuesto por unas 900 especies vegetales, muchas de ellas árboles y arbustos de buen tamaño. También pertenecen a este mismo grupo muchos tipos de trepadoras y algunas de las plantas de interior más conocidas y extendidas en nuestro país. De hecho, cuando se habla de ficus, en general es para aludir a algunas de estas especies de interior, como el llamado ficus lira (Ficus lyrata), el ficus benjamina (Ficus benjamina) y el árbol del caucho o gomero (Ficus elastica).

La higuera y muchos otros árboles de gran tamaño también forman parte del género de los ficus

El árbol del caucho, gomero o ficus de hoja grande es una de las plantas de interior más famosas. Sus hojas son ovaladas, de un color verde oscuro y alcanzan los 30 centímetros de largo. Las del ficus lira son algo más pequeñas (miden entre 20 y 25 centímetros) y hacen que esta planta se conozca como ficus de hoja de violín, ya que su forma presenta cierto parecido con la de este instrumento musical. Las hojas del ficus benjamina, por su parte, son mucho más pequeñas.

Pero también la higuera común, cuyo nombre científico es Ficus carica, forma parte del mismo género, al igual que otras especies similares, como la higuera africana (Ficus cyathistipula), el higuerón (Ficus citrifolia), la higuera sagrada o de las pagodas (Ficus religiosa) o la higuera herrumbrosa (Ficus rubiginosa).

Algunos datos útiles para el cultivo del ficus

Imagen: Maja Dumat

Como suele ocurrir, la gran difusión de estas especies se debe, en buena medida, a que se adaptan muy bien a condiciones de alta temperatura y poca luz y humedad. Las temperaturas más apropiadas son las que se encuentran entre los 13 y 24 ºC, aunque en general pueden vivir al exterior en zonas que no sufran heladas (es decir, donde la temperatura no baje de 0 ºC) incluso expuestas al sol. Si se cultivan en interior, se debe procurar que les dé la mayor cantidad posible de luz natural.

Necesitan poco riego: dos veces por semana en verano y una en invierno (o incluso menos, en regiones húmedas: cada 8 o 10 días). En general, conviene observar que el drenaje del sustrato sea bueno y que este se halle seco antes de regar de nuevo. Si las hojas amarillean y tienden a caerse, será una señal de exceso de riego. En tal caso, hay que dejar de regar hasta que la tierra esté seca. Pero si las hojas se marchitan, el problema será el contrario: falta de agua.

Una característica de estas plantas es la secreción de una sustancia lechosa llamada látex. Su función original es proteger al ejemplar de posibles depredadores, además de sanar sus heridas. Contiene hidrocarburos, goma, alcaloides, aceites y enzimas, y durante mucho tiempo se empleó para la fabricación del caucho (de ahí el nombre árbol del caucho). Hay que tener cuidado con este látex, pues es tóxico para los seres humanos y el mero contacto con la piel puede causar irritaciones.

Poda y plagas del ficus

La poda que se utiliza con estas plantas es sobre todo de formación y para evitar que crezcan demasiado. De hecho, al podar las ramas superiores se favorece un mayor crecimiento de hojas en la parte inferior y se logra que el conjunto gane en frondosidad. Además, como se multiplican por esquejes, las ramas cortadas pueden dar lugar a nuevos ejemplares.

El ficus segrega una sustancia lechosa llamada látex, usada durante mucho tiempo para la elaboración de caucho

En general, tras la poda, el látex de la propia planta debería actuar como un cicatrizante natural. Pero si se observa que tarda en secar o que podría infectarse, los expertos recomiendan utilizar polvo de carbón o ceniza para acelerar el proceso.

Los ficus son muy resistentes a las plagas. Los agentes que más pueden afectarlos son las cochinillas, que se eliminan con alcohol metílico (aplicado con un trocito de algodón), y la araña roja, ante cuya aparición es conveniente pulverizar una solución de agua y algún acaricida. En menor medida, el ficus puede ser atacado por pulgones o sufrir el efecto de hongos en las hojas o bacterias que generen tumores en las raíces.


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