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Sólo necesitará un destornillador de relojero
Gran parte de la población utiliza de manera habitual o en momentos puntuales gafas, ya sean correctoras o de sol. La principal pega de las gafas es que suelen ser muy frágiles y no es raro que presenten inconvenientes de diversas clases como el desajuste de patillas o el que las lentes se muevan porque no estén bien sujetas.
Los principales puntos débiles de las gafas son dos: las lentes y las bisagras de las patillas. Respecto a las lentes poco podemos hacer para reparar sus desperfectos, salvo ser lo más cuidadosos posible para evitar rayarlas. Lo más conveniente es guardarlas en el estuche que nos entregaron en la óptica cuando las compramos siempre que no las estemos utilizando. De esta manera, evitaremos que se rayen las lentes o que por cualquier motivo acaben rotas y tengamos que repararlas en la óptica.
Asimismo, para evitar rayar los cristales cuando las limpiamos deberemos utilizar las gamuzas destinadas a este fin, acompañando de vez en cuando la acción con un líquido específico. Si las lentes han recibido un tratamiento antirreflejo es indispensable utilizar papeles y líquidos especiales para evitar dañarlas. También ha de tener en cuenta que si sus gafas están muy sucias o llenas de polvo no es conveniente limpiarlas en seco. Ha de colocarlas bajo un chorro de agua fría para evitar que al remover las partículas de polvo con la gamuza actúen abrasivamente sobre el cristal.
En cuanto a las bisagras, conviene evitar que se llenen de mugre o polvo, lo que ocasiona que su mecanismo articulado adquiera cada vez mayor rigidez. Esto hace que cada vez tengamos que ejercer mayor fuerza para lograr doblar las patillas, pudiendo llegar, en algún caso, incluso a romper las palas unidas a las patillas y que facilitan que éstas se puedan doblar. Reparar este pequeño desperfecto no sería muy complicado pero hay que tener en cuenta que los recambios sólo los encontraremos en las propias ópticas, así que lo más recomendable es evitar que ocurra limpiando no sólo las lentes sino toda la gafa y procurar no forzar las bisagras cuando nos cueste cerrar las patillas.
Para limpiar las bisagras lo mejor es utilizar un destornillador de relojero y, con paciencia y evitando perder las piezas, sacar los tornillos y limpiar los encajes con la ayuda del destornillador que hemos utilizado. Recuerde que lo más recomendable en estos casos es disponer de un destornillador magnetizado con el que evitará perder los tornillos que convendrá introducir en un pequeño bote para evitar que rueden y se pierdan, porque si esto sucede habrá frustrado sus buenas intenciones.
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