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Unas conchas, imaginación y paciencia son suficientes para crear un motivo decorativo
En las zonas turísticas, con frecuencia, se ven numerosos puestos en los que se pueden comprar objetos elaborados a base de pequeñas conchas. Pero existe otra opción más barata e interesante: Que uno mismo componga un objeto decorativo.
Basta con recoger unas conchas en la playa y dar rienda suelta a la imaginación para que cualquiera pueda diseñar unos objetos con los que decorar su casa o hacer un regalo.
Hay múltiples opciones a la hora de emplear éstos objetos en nuestra decoración:
Las conchas de mayor tamaño o las caracolas suelen ser muy utilizadas a modo de ceniceros. Otra opción es pegar pequeñas conchas de diferentes tamaños y colores sobre una tabla y posteriormente enmarcarla para colgarla, como si de un cuadro se tratara. De ésta misma manera también se pueden crear composiciones o figuras.
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