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Alfombras de baño, funcionalidad y decoración

Las alfombras de baño protegen de posibles resbalones y evitan que el suelo se empape, a la vez que aportan un toque decorativo

Imagen: Jake Gagne

Las alfombras de baño tienen dos funciones fundamentales: impedir resbalones y posibles caídas peligrosas al salir de la bañera o de la ducha y evitar que el suelo se moje mucho. A menudo se usan toallas para tal fin, pero conviene desechar esta idea, sobre todo teniendo en cuenta que las alfombras son económicas y permiten decorar la estancia. Este artículo incluye además un apartado sobre las alfombras para el interior de la bañera o ducha.

Funciones de las alfombras de baño

Las alfombras son elementos muy útiles para el baño, en particular para el momento de salir de la ducha o de la bañera, pero también para otras ocasiones, ya que ofrecen protección contra el frío del suelo en épocas de baja temperatura. Además, representan una pieza decorativa a la que se puede sacar mucho partido.

Las funciones de la alfombra del baño son sobre todo dos. Por una parte, protegen de posibles resbalones, que pueden ocasionar caídas y lesiones de gravedad. Para ello, la parte inferior debe estar confeccionada con una tela o material sintético lo bastante rugoso como para que se afirme sobre el suelo, que en el baño en general es de cerámica.

El otro objetivo es evitar que el suelo se empape cuando la persona que se ha duchado o bañado sale con el cuerpo mojado. De ahí que las alfombras de mayor calidad son las compuestas en su totalidad de algodón y con el tejido más grueso.

No conviene usar una toalla normal en vez de una alfombra, ya que carece de rugosidad para impedir resbalones

Una costumbre muy extendida es la de usar para tales fines una toalla. Pero esto no es conveniente, por un lado, por la manera en que se ensucia y deteriora la propia toalla, y por otro, porque carece de la rugosidad suficiente como para impedir resbalones. Lo aconsejable es hacerse con una de estas alfombras, que tienen precios muy económicos: por 5 euros, o menos, se pueden conseguir.

Las alfombras de baño como parte de la decoración

Además del aspecto funcional, las alfombras de baño constituyen una muy buena oportunidad de añadir un toque decorativo en una estancia dominada muchas veces por la uniformidad en colores y diseños. Por ello, la mayoría de las alfombras que se comercializan en las tiendas tienen colores vivos y llamativos, que dan la opción de elegir contrastes con el blanco o los tonos pastel y neutros que abundan, por lo general, en los cuartos de baño.

Existen alfombras de baño muy creativas, con formas irregulares, de animales, etc.

El diseño, por su parte, permite que los fabricantes dejen volar la imaginación y se atrevan con todo tipo de dibujos y representaciones de lo más creativos, para que cada uno pueda elegir entre lo que mejor le siente. Hay alfombras con formas regulares (rectángulos, círculos, etc.) con dibujos, otras irregulares, con forma de animales, de hojas de árbol... Y nunca faltan las más curiosas, como una totalmente blanca con manchas que simulan pisadas de color rojo, es decir, como si hubiera pasado por allí alguien con los pies ensangrentados.

Más allá de diseños raros, la cuestión pasa por dedicar algo de tiempo y buscar lo suficiente: seguro que hay una alfombra de baño que se adecue a las necesidades, el bolsillo y el gusto de cada persona.

Las alfombras para ducha o bañera también son importantes

Existen otras alfombras cuya misión específica es evitar posibles resbalones y caídas no al salir sino dentro de la propia bañera o el plato de ducha. En este caso, como deben estar en contacto directo con el agua, lo conveniente es optar por el plástico u otros materiales sintéticos. Las más comunes poseen en la parte inferior una serie de pequeñas ventosas, que les permiten afirmarse al suelo y otorgar a quien se baña o ducha un punto de apoyo fijo en una superficie muy propicia para los resbalones.

Una alternativa consiste en colocar, en vez de una alfombra más o menos grande, pequeñas piezas de plástico, que suelen comercializarse con formas de peces, patos, estrellas de mar, etc. El sistema de fijación es el mismo: a través de ventosas. Y a nivel decorativo, estos elementos proporcionan mucha mayor libertad, ya que se pueden ubicar cada vez en una posición distinta.

Una tercera posibilidad es la del empleo de una tarima de madera, de escasa altura (2 o 3 centímetros) y con muchas ranuras que permiten filtrar el agua. Este sistema presenta dos inconvenientes importantes. El primero es que su sujeción al suelo es más difícil, lo cual lo debilita en tanto en cuanto esta debe ser una de sus principales funciones. El segundo, que la madera sometida a la humedad se convierte en hospedaje para bacterias con mucha mayor facilidad que el plástico.

De todos modos, con cualquiera de las tres opciones, es fundamental que se sequen bien después de usarse, para lo cual se recomienda dejar las alfombras o tarimas colgadas o apoyadas en posición vertical y ventilar lo suficiente el cuarto de baño.


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