Saltar el menú de navegación e ir al contenido
Antes de pintar es necesario conocer el estado de la pared y la antigua pintura
Antes de proceder a pintar una estancia puede que sea necesario retirar la antigua pintura, sobre todo si está descascarillada. Antes de quitarla con un cepillo de púas es conveniente fijar sobre ella un trozo de cinta de carrocero, tirar de la misma y comprobar si quedan restos. Si no los hay podremos pintar sobre la vieja pintura sin tener que retirarla, con el consiguiente ahorro de trabajo que esto supone.
No obstante, aunque la capa de pintura que decore la estancia se encuentre en buenas condiciones, puede que no sea compatible con la que le vayamos a aplicar, por lo que es recomendable consultarlo con el fabricante de la segunda pintura, sobre todo si tenemos una referencia de cuál es el primer producto.
Si sabemos que ambos productos son compatibles, pero queremos asegurar la correcta fijación de la nueva capa de pintura, podremos aplicar una capa de imprimación a la pared antes de volver a pintar.
También es importante observar la pared, comprobando que no existan rajas o humedades que sea conveniente reparar. De lo contrario puede que deterioren el trabajo de decoración que vayamos a realizar.
Una vez hayamos tenido en cuenta estos consejos previos, podremos aplicar una pintura monocapa sobre la pared y abrir las ventanas de la estancia para que la pintura se seque cuanto antes y su olor no impregne toda la casa.
Si lo que va a pintar son habitáculos que carecen de ventanales amplios para ser ventilados, como la despensa, el trastero o algunos cuartos de baño, puede colocar un plato lleno de agua y con unas rodajas de cebolla en su interior. Esta sencilla mezcla se encargará de eliminar el olor de la pintura mientras se está secando.
Relacionadas con este artículo:
En EROSKI CONSUMER nos tomamos muy en serio la privacidad de tus datos, aviso legal. © Fundación EROSKI