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Resulta llamativo el caso del IVA, que es aplicado después de fijar sobre el coste el resto de tasas
La Memoria Anual de la Asociación de Operadores de Productos Petrolíferos (AOP) correspondiente a 2003 mantiene que cerca del 60% del precio final de las gasolinas y gasóleos está compuesto por impuestos como el IVA o el que grava las ventas minoristas de determinados hidrocarburos.
Así, el 62,11% del precio de la gasolina sin plomo de 95 octanos estaba formado por impuestos, mientras que sólo el 37,88% restante se correspondía directamente con el coste del crudo. Por lo que respecta al gasóleo A, el utilizado para los vehículos, esos porcentajes son del 59,99 y el 44,01%, respectivamente.
De las cantidades que no son impuestos, el 63,75% del precio de la gasolina y el 66,78% del gasóleo se corresponde con sus cotizaciones en los mercados internacionales, mientras que el resto soporta los costes fijos de la logística, comercialización y amortización, así como los márgenes de beneficio de las petroleras y estaciones de servicio.
Sin embargo, según esta memoria, el impuesto que más sorprende a los usuarios es el IVA, que en lugar de aplicarse sobre el coste del producto antes de los citados impuestos, se hace después de haberlos aplicado.
A los impuestos mencionados, este año hay que añadir el llamado "céntimo sanitario", aplicado por algunas comunidades autónomas para contribuir a la financiación de la sanidad pública.
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