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Reitera su propósito de subir gradualmente los intereses para luchar contra la inflación, pese a la merma en los índices de crecimiento económico
La Reserva Federal de Estados Unidos (FED) persistió ayer en su nueva línea de graduales aumentos de tipos contra la inflación al aprobar por unanimidad un aumento de un cuarto punto en los intereses interbancarios, lo que en la práctica deja el precio del dinero para los estadounidenses en un 1,5%.
El aumento forzará un alza en los intereses de tarjetas de crédito, hipotecas de tipo variable y demás préstamos bancarios ligados directamente a los tipos fijados por la FED.
Inversores y analistas esperaban algún guiño por parte de la Reserva Federal con respecto a subidas adicionales ante las últimas estadísticas oficiales que confirman un retroceso en el crecimiento de Estados Unidos. Pese a las expectativas, los responsables de la FED no han ofrecido ninguna indicación de alivio adicional en el comunicado emitido al término de sus reuniones en Washington.
El esperado texto se limita a repetir comentarios ya formulados por Alan Greenspan, quien ha venido describiendo el frenazo estival de la economía estadounidense como una cuestión temporal y conectada directamente con el aumento récord experimentado por los precios del petróleo. Los responsables de la Reserva Federal también ha reiterado su firme postura contra la inflación, que consideran algo elevada durante este año «aunque una porción del aumento en los precios parece reflejar factores transitorios». El comunicado repite otra vez la intención de aplicar una política gradual de subidas de tipo, dejando abierta la posibilidad de acciones más agresivas con el objetivo de «mantener estabilidad de precios».
El consumo interno
Diversos sectores, especialmente la industria inmobiliaria, temen que un aumento de tipos se traduzca en un descenso en la demanda interna. De hecho, el gasto de los consumidores estadounidenses durante el mes de junio ha experimentado un retroceso del 0,7%. Además, las previsiones de crecimiento para la economía de Estados Unidos durante este año se han visto rebajadas ahora a un 3,9% anual, en comparación a las estimaciones de un 4,2% fijadas el mes pasado.
A juicio de múltiples analistas, los precios del petróleo están actuando como una especie de lastre o impuesto adicional, con el riesgo de multiplicar presiones infraccionarias y forzar subidas de tipos adicionales.
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