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Algunas, como las de productos farmacéuticos y alimentarios "constituyen un verdadero peligro para el público", advierte el comisario de Comercio
La Comisión Europea ha elaborado un plan de acción destinado a reducir la avalancha de falsificaciones de productos y copias piratas fabricadas en países como China, Brasil, Turquía, Rusia o Taiwán, con el objetivo de evitar riesgos para el consumidor y las pérdidas millonarias que esta actividad genera en la industria comunitaria.
La mayor preocupación para el Ejecutivo comunitario es China, debido a su gran capacidad para inundar el mercado europeo con copias de bolsos, medicamentos, juguetes y todo tipo de productos manufacturados. En concreto, el gigante asiático es responsable del 20% de los artículos falsificados que entran en la UE.
Durante la presentación ayer de dicho plan, el comisario europeo de Comercio, Pascal Lamy, destacó que, teniendo en cuenta que el problema no sólo radica en el control aduanero, "la estrategia para la aplicación de derechos de propiedad intelectual en países terceros pretende luchar contra la falsificación también dentro de los mercados asiáticos, brasileños y rusos", donde las copias ocupan buena parte de los mismos.
El plan de acción elaborado por la Comisión Europea se concentra en ayudar a estos países en la aplicación "estricta y eficaz" de las leyes existentes. Sin embargo, Lamy no descartó que se abran acciones ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) contra los países que no persigan satisfactoriamente estas prácticas.
Millones de pérdidas
Estudios realizados por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en 1998 y por la Cámara de Comercio Internacional en 1997 revelan que la falsificación representa del 5% al 7% del comercio mundial, es decir, 250.000 millones de euros por año, y ha tenido como consecuencia la pérdida de 200.000 empleos en Europa.
"Algunas de estas falsificaciones, tales como de productos farmacéuticos y alimentarios, constituyen un verdadero peligro para el público, mientras que otras amenazan la supervivencia de los sectores más innovadores", señaló Lamy.
Prueba del primer caso es la muerte de 2.500 personas en 1999 en Níger por la inyección de productos supuestamente eficaces contra la meningitis en una campaña internacional de vacunación; la detección en el año 2000, en Grecia, de más de 2.500 aparatos médicos procedentes de China, o la aprehensión, también en 2000, de una tonelada de antipalúdicos y antibióticos pirateados en Bélgica.
El sector más afectado por la falsificación es el de la electrónica, como demuestra el hecho de que en 2000 fueron incautados cerca de 9 millones de soportes (CD, DVD, etc.) en las aduanas europeas, lo que representa dos veces más que los productos textiles.
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